jueves, 15 de abril de 2010

COMUNIONES DE LA “PASCUA JOVEN” (SAN ISIDRO, 2009)






SACRILEGIO Y DESVERGÜENZA
15 de Abril de 2010

COMUNIONES DE LA “PASCUA JOVEN” (SAN ISIDRO, 2009)

Nota catapúltica:

A la espera de las fotos de este año publico las del anterior (¡Gracias, P.C.J.!).

Poco para comentar. Las imágenes lo dicen todo: una de las comulgantes se ríe y otra, por la miradita que le echa, da la impresión de estar embobada con uno de los adefésicos y astrosos “ministros”. Y para qué seguir…

Publicado en Iglesia y Catolicismo, Vaticano II |
SACRILEGIO Y DESVERGÜENZA
15 de Abril de 2010

COMUNIONES DE LA “PASCUA JOVEN” (SAN ISIDRO, 2009)

Nota catapúltica:

A la espera de las fotos de este año publico las del anterior (¡Gracias, P.C.J.!).

Poco para comentar. Las imágenes lo dicen todo: una de las comulgantes se ríe y otra, por la miradita que le echa, da la impresión de estar embobada con uno de los adefésicos y astrosos “ministros”. Y para qué seguir…

Publicado en Iglesia y Catolicismo, Vaticano II |

MUERTE PARA ELEGIR

maquina para eliminar cuerpos
A simple vista puede confundirse con una lavadora industrial, una secadora o incluso con una suerte de tomógrafo.

Pero en realidad, este aparato diseñado en Escocia es un dispositivo que -según sus creadores- permite deshacerse de los restos humanos de una forma más ecológica que la cremación o el entierro.




La técnica, conocida en inglés como Resomation, imita el proceso de hidrólisis alcalina que ocurre naturalmente cuando un cuerpo se descompone. Sólo que este caso, la descomposición que normalmente ocurre en un lapso de hasta 20 años, se produce silenciosamente en cuestión de dos o tres horas.

"Nosotros sumergimos el cuerpo en una solución de agua con hidróxido de potasio y lo sometemos a un temperatura de 180ºC", le explicó a BBC Mundo Sandy Sullivan, una de las personas detrás de esta iniciativa.

Como resultado se obtiene una pila de cenizas, similares a las que produce la cremación.

Las ventajas ecológicas, según Sullivan, son múltiples.

"En principio, tiene el beneficio de que no requiere espacio. Y en comparación con los métodos de cremación tradicional, tiene una huella de carbono mucho menor ya que utiliza ocho veces menos energía", explicó Sullivan.

"Además no produce emisiones de dioxinas ni de mercurio dado que, al final del proceso, las amalgamas de la dentadura pueden recuperarse".


Caderas postizas, como nuevas

El cuerpo se envuelve en una funda de seda (también puede ser lana o cuero) y se coloca dentro de un ataúd de madera para trasladarlo al aparato.

Como la madera no puede ser sometida al proceso de hidrólisis alcalina, el cajón se recicla para el próximo cuerpo.

Otra ventaja adicional, señala Sullivan, es que el método de descomposición acelerado permite reciclar cualquier implante médico que contenga el organismo.

"Después del proceso, los implantes como las articulaciones de cadera o rodilla, por ejemplo, quedan en condiciones impecables. Pueden volverse a utilizar y beneficiar a muchas personas que no pueden acceder a estos tratamiento médicos por falta de dinero", explicó Sullivan.

En cuanto a su costo, el inventor escocés señala que es muy similar al de la cremación, a la que también se parece en cuanto a la forma de la ceremonia.

Solución amable, económica y verde

El método no es completamente nuevo. Fue desarrollado en el pasado para deshacerse de los cadáveres de animales afectados por enfermedades como la aftosa o el mal conocido popularmente como la enfermedad de las "vacas locas".

Lo que Sullivan hizo fue transformarlo en un proceso específico para lidiar con el cuerpo de seres humanos.

Actualmente está aprobado en cinco estados de Estados Unidos (Florida, Colorado, Maine, Minnesota y Oregon) y en Toronto, Canadá.

Sullivan espera que para fines de abril el Parlamento Escocés -que está considerando el tema en estos días- apruebe su utilización en Escocia.

"Desafortunadamente no hay una forma linda para irse de este mundo", dijo Sullivan.

"Creo que al menos este método ofrece una solución compasiva, amable, rápida, económica y además, no contaminante con el medio ambiente", concluyó el inventor escocés.

ESTE ES EL MUNDO
#1 Qué canción sonaría en tu funeral?...(estos son avisos )
Imaginemos un funeral fuera de lo común, tu funeral...En el que vos puedas dejar todo organizado y elegir música para él...

¿Qué canción sonaría en tu funeral?...

PD: La pregunta es una, pero pueden poner lo que se les ocurra. No solamente limitarnos a la música, podemos pensar en qué se comería, quiénes irían, cómo quisieras que te vistan, etc...Imaginemos. Mientras tengamos vida...
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¿La cremación? No es para católicos
por el Rvdo. Padre Benedict Hughes, CMRI
La historia del entierro frente a la cremación

Aunque los dos métodos de eliminación de los muertos se encontraban entre los pueblos primitivos, el entierro prevaleció en la mayoría de las culturas antiguas. Al menos en práctica, la cremación era desconocida para los egipcios, fenicios, cartagineses, persas, chinos, los habitantes del Asia Menor y hasta a los primeros griegos y romanos. «Los Babilonios — según Heródoto — embalsamaban a sus muertos, y los persas castigaban con la muerte tales cosas como el intento de cremación, siguiéndose reglamentos especiales en la purificación del fuego profanado» (Devlin, p. 481).

La práctica del entierro en el Pueblo Escogido. En particular, los judíos utilizaban exclusivamente la inhumación, tolerándose algunas excepciones durante tiempos de pestilencia o guerra (cf. I Reyes, 31:12). Los incidentes de entierro y de respeto por los restos mortales son frecuentes por todo el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro del Génesis menciona los sepelios de Sara, Abrahán y Raquel; sin embargo, es de particular interés la historia de los últimos días de Jacob. Consciente de su final próximo, llamó Jacob a José su hijo para que estuviera a su lado; le manifestó su deseo de ser enterrado con sus antepasados, en la cueva que Abrahán había comprado, y le pidió que le jurara cumplir su deseo. Después de su muerte, José mandó embalsamar a su padre, y luego buscó el permiso del Faraón para llevar el cuerpo a la tierra de Canaán y enterrarlo. Una gran caravana compuesta de familiares, viajando en cuádrigas, escoltaron el cuerpo al lugar de entierro (cf. Génesis, 47-50).

La muerte de José es aún más interesante, ya que poco antes de morir hizo que los jefes de las tribus le juraran que transportarían sus huesos de regreso a la tierra prometida cuando fuesen liberados de Egipto: promesa que sus descendientes cumplieron varios siglos después.

El entierro del profeta Eliseo, quien, según el Cuarto Libro de Reyes, obró numerosos milagros, es aún más sorprendente. Un año después de morir, el cuerpo de un hombre que había muerto fue enterrado en el sepulcro de Eliseo, «y al punto que tocó los huesos de Eliseo, el muerto resucitó y se puso en pie» (4 Reyes, 13:21).

La historia de Tobías. También hay una historia en el Antiguo Testamento que me gustaría narrar brevemente. Es la historia de un hombre santo llamado Tobías, relatada en el libro bíblico que lleva su nombre. Durante el Cautiverio Asirio, Tobías sepultaba secretamente los cadáveres de sus compatriotas, algo que sus captores paganos habían prohibido so pena de muerte. Y aunque Dios probó la fidelidad de Tobías (perdiendo éste la vista), como lo había hecho con Job, al final fue recompensado de manera extraordinaria por su caridad: el Arcángel Rafael se le apareció bajo la guisa de hombre a fin de guiarlo en un largo viaje, protegerlo de toda desgracia, encontrarle una esposa y librarla a ésta del demonio, recuperarle una deuda y, por último, regresarlo sano y salvo a su padre, quien a su vez le restauró la vista. Asombrados por su fortuna, Tobías y su padre le ofrecieron a su bienhechor la mitad de sus riquezas, no sabiendo aún que era ángel. San Rafael se reveló a sí mismo, diciendo: «Cuando tú orabas con lágrimas, y enterrabas a los muertos, y te levantabas de la mesa a medio comer, y escondías de día los cadáveres en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones» (Tobías, 12:12). Esta obra corporal de misericordia — de proveer entierros convenientes a costa de la vida — es lo que le trajo a Tobías y a su familia tales favores.

La práctica de los romanos. Desde la fundación de su ciudad hasta alrededor del año 100 a.C, los romanos practicaron exclusivamente la inhumación. Luego comenzaron a utilizar la cremación, especialmente para prevenir que sus enemigos exhumaran a los soldados muertos y profanaran sus cuerpos. La cremación, sin embargo, estaba reservada para los romanos más ricos; el pueblo pobre continuó con el sepelio, ya que no podían adquirir las piras funerarias. Después del año 63 a.C., se fundaron colonias judías en Roma, y a estos judíos se les permitió tener sus propios cementerios. Eventualmente llegaron también allí los cristianos, y, después que Nerón comenzó a perseguirlos en el 64 d.C., empezaron a excavar fascinantes laberintos subterráneos conocidos como catacumbas. Existen 60 catacumbas en las proximidades de Roma y muchas de ellas tienen hasta tres o cuatro niveles de profundidad. (Aunque las catacumbas romanas son las más conocidas, también hay en Nápoles y Milán, y en partes de Francia, Grecia, Iliria, áfrica y Asia Menor). Si se conectaran una con otra, las asombrosas catacumbas romanas se extenderían por cientos de kilómetros, una hazaña de una magnitud increíble, especialmente dados los tiempos de persecución. Aun cuando las catacumbas sirvieron como lugares de escondite y para el culto cristiano, su principal uso era como cementerio para salvaguardar las tumbas cristianas contra la profanación, especialmente desde que los cadáveres de cristianos fueran algunas veces quemados en burla de su creencia en la vida futura.

Con la conversión de Constantino en el siglo cuarto, cesaron las persecuciones. Gradualmente, conforme el cristianismo se expandía por el imperio, se descontinuaron las prácticas paganas de la cremación, y cesó totalmente hacia el siglo quinto de ser una forma aceptable para la eliminación de los cadáveres. Desde entonces la cremación no existió en occidente hasta el siglo XIX, cuando los librepensadores revivieron la práctica para atacar al cristianismo.
La oposición cristiana a la cremación

La oposición de los cristianos primitivos a la cremación fue inspirada por motivos religiosos, ya que la destrucción del cuerpo con fuego simbolizaba la aniquilación y la concepción materialista de que la muerte es el fin absoluto de la vida humana. En verdad, sus perseguidores paganos quemaban frecuentemente los cadáveres de mártires cristianos para burlarse de su creencia en la resurrección del cuerpo.

El cuerpo es templo del Espíritu Santo. Además, los cristianos primitivos comprendían la dignidad del cuerpo humano, y su destrucción por medio del fuego les parecía una seria falta de reverencia a lo que había sido templo del Espíritu Santo. Ungido en el Bautismo, la Confirmación y la Extremaunción, y alimentado con el alimento divino de la Sagrada Eucaristía, nuestro cuerpo queda santificado. San Pablo declara: «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros...? Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo...» (I Co. 6:19-20).

Huelga decir que la destrucción por fuego no impide que Dios, en el día de la resurrección, reúna los elementos que hayan constituído un particular cuerpo humano. Sin embargo, este hecho no excusa una falta de respeto hacia los cuerpos de los difuntos. San Pablo compara el entierro del cristiano con la siembra: «Lo que se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; lo que se siembra en deshonra, resucitará en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucitará en poder; lo que se siembra en cuerpo animal, resucitará en cuerpo espiritual» (I Co. 15:42-44). Cristo resucitó, ciertamente, de entre los muertos después de su entierro, «y ha venido a ser como las primicias de los que durmieron» (I Co. 15:20).

La palabra cementerio. La misma palabra «cementerio» es de origen cristiano, tomada del griego koimeterion, que significa dormitorio. Nuestro uso de esta palabra, entonces, indica la fe que tenemos en la resurrección del cuerpo, el cual duerme en el cementerio hasta aquel triunfo final. Los fieles de varios países tienen otros términos para cementerio; por ejemplo, en Inglaterra, en tiempos de catolicismo, se llamaba «el acre de Dios» [acre: medida inglesa de superficie. N. del T.]; mientras que en Italia al cementerio se le llama «campo santo». Estos términos expresan esa verdad de nuestra fe tan bien parafraseada por San Agustín: «La muerte no es muerte para nosotros, sino sólo un sueño; a los que llamamos muertos, guardan vigilia hasta su resurrección».
La tradición católica

En los escritos de los Padres de la Iglesia, encontramos referencias de los entierros como expresión de nuestra fe. Hasta Juliano el Apóstata

«... observando cómo consideraban los cristianos el entierro de los muertos una obra corporal de misericordia, ...identificó el cuidado religioso de sus muertos como uno de los medios por los cuales obtenían tantos conversos; y, por tanto, como una de las primeras cosas a suprimirse si se iba a erradicar el cristianismo» (Rumble, p. 7).

¿No alabó Nuestro Señor la buena obra de María, quien ungió su cabeza y pies, al decir «esto lo ha hecho para mi entierro»? Además, como dice San Agustín en La Ciudad de Dios, el evangelio ha coronado con eterna alabanza a los que bajaron el cuerpo de Jesús de la Cruz y diéronle honroso entierro. ¿Y qué de las bendiciones otorgadas a las mujeres santas que fueron temprano el día primero de la semana para ungir el cuerpo de Nuestro Señor?

Suelo consagrado. La reverencia debida al cuerpo de los difuntos también se evidencía en el ritual de la Iglesia para la dedicación de un cementerio, ceremonia llevada a cabo por el Obispo o su delegado. La elaborada ceremonia consiste de oraciones y cantos, durante la cual se rocía el suelo con agua bendita, santificándolo como digno lugar de descanso para los cuerpos de los fieles. El suelo consagrado se localiza normalmente cerca de la iglesia, indicando el respeto que se le merece. Además, la ley eclesiástica ordena que se coloque una barda o barrera alrededor del cemeterio, segregándolo del suelo no consagrado y para mantener a los animales fuera, no sea que se profane la santidad del cemeterio.

Los fieles siempre han deseado ser enterrados en suelo bendecido por un sacerdote católico. El serle negado un entierro católico o ser enterrado en suelo no consagrado es considerado una de las mayores desgracias que le puede acaecer a uno. Es por eso que el sacerdote, cuando lleva a cabo un entierro en un cementerio no católico, siempre bendice la tumba individual como parte de la ceremonia.
Resurgimiento del paganismo

Como ya se dijo, la práctica de la cremación no fue revivida sino hasta el siglo XIX. Veamos cuáles fueron las fuerzas que ocasionaron este cambio:

La edad de la razón. Los filósofos librepensadores del siglo XVII inauguraron un movimiento que llegó a conocerse como la «Edad de la Razón», pero que de hecho no fue sino el renacimiento del paganismo. El camino fue allanado por los filósofos ingleses como Hobbes (fallecido en 1679) y Locke (m. 1704) y por la inauguración de la Francmasonería en Londres en 1717. Voltaire, filósofo francés, viajó a Londres para iniciarse como francmasón en 1726 y, junto con Rousseau y Diderot, promovió la causa del liberalismo secular en Francia, atacanado violentamente a la Iglesia y sus costumbres. ésto dio fruto en la Declaración de los Derechos del Hombre, promulgada durante la Revolución francesa. Como resultado, se confiscaron y profanaron iglesias, se suprimieron órdenes religiosas, y el sacrificio de la Misa fue sustituída por el culto de la «razón».

De este movimiento surgió el Gobierno Republicano ateo de Francia, que, en 1797, propuso el renacimiento de la cremación como substituto del sepelio cristiano. Y aunque hubieron incidentes aislados de su uso, sin embargo, el movimiento no sería popular por más de 75 años. Las costumbres no cambian fácilmente, pero ya había nacido un movimiento. Se formaron sociedades para fomentar la cremación de tal manera que se impresionara a la gente con la idea de que todo se acaba con la muerte. La cremación se consideraba un símbolo apto para el concepto naturalista de la aniquilación.

El movimiento crematorio. Para justificar el movimiento crematorio, fueron utilizados varios subterfugios: a la gente se le dijo que sería más sanitario, y que el entierro podía causar contaminación de suelo, aire y agua, afirmaciones que han sido probadas equivocadas. El verdadero motivo detrás del movimiento, sin embargo, puede verse en una cita tomada de una publicación masónica:

«Los hermanos de las logias deberán emplear todos los medios posibles para esparcir la práctica de la cremación. La Iglesia, al prohibir la incineración de los cuerpos está... meramente buscando preservar entre la gente las antiguas creencias de la inmortalidad del alma y de una vida futura: creencias hoy derribadas por la luz de la ciencia» (citado por M.A. Faucieux en Revue des Sciences Ecclesiastiques, 1886).

El primer crematorio de tiempos modernos se construyó en Milán (Italia) en 1874. Al lector puede que le sorprenda el hecho de que un país católico fuera el primero en tener un crematorio. No obstante, un conocimiento de la historia moderna de Italia nos provee fácilmente de la respuesta. En 1870 Mazzini y Garibaldi, ambos masones del Gran Oriente, tuvieron éxito en la captura de Roma y redujeron al papa Pío IX a prisionero en el Vaticano. Con ello se estableció un gobierno profundamente anticatólico en Italia. Después de la construcción del primer crematorio, se establecieron otros por toda Europa y América.
Las leyes de la Iglesia

La autoridad de la Santa Madre Iglesia no tardó en responder al movimiento crematorio. El 19 de mayo de 1886, la Santa Sede expidió una fuerte condenación a todo intento por revivir la práctica pagana de la cremación. El decreto prohibía estrictamente a los católicos dar instrucciones para la cremación de sus propios cuerpos o los de otros. Además, se les ordenó a obispos y sacerdotes instruir a los fieles que la cremación es un abuso detestable, y a alentar a los católicos a abstenerse de ella.

Canon 1203: Los cuerpos de los fieles han de ser enterrados, y la cremación está condenada. Si alguno ha ordenado en manera alguna cremar su cuerpo, será ilícito ejecutar su deseo; y si esta orden ha sido adjuntada a un contrato, a un último testamento o a cualquier otro documento, debe considerarse como inexistente.

Canon 1240: Las siguientes personas quedan privadas de un entierro eclesiástico, a menos que antes de morir hayan dado señales de arrepentimiento: ... (5) las personas que han dado instrucciones para la cremación de sus cuerpos...

El 16 de diciembre del mismo año, la Santa Sede promulgó otro decreto que es todavía más enfático. Ordena que cualquier católico que haya sido cremado como efecto de su propia voluntad, previamente expresada, han de reshusársele los ritos de un entierro cristiano.

Finalmente, el 27 de julio de 1892, se volvió a emitir otro decreto, el cual prohibía a los sacerdotes administrar los últimos sacramentos a quien haya hecho arreglos para cremar su cuerpo, a menos que se arrepintiera de su desafío a las leyes de la Iglesia y haya cancelado tales arreglos. El Código de Derecho Canónico (de 1917) expresa estos decretos en los cánones 1203 y 1240 (véase el cuadro de la derecha).
Preocupaciones modernas

Aunque la Iglesia repetidas veces condenó la incineración, ello no descarriló el movimiento crematorio. Al contrario, se ha esparcido hasta el punto de que su práctica es muy común en nuestros tiempos. En una consulta reciente, un director de funerales le dijo al autor que en su funeraria hay tantas cremaciones como entierros.

Razones para la cremación. ¿Por qué tanta gente opta por la cremación, una práctica tan contraria a nuestra naturaleza humana? Ciertamente, una de las razones son los gastos. Una pequeña indagación hecha en una casa funeraria local proporcionó la siguiente información: un funeral normalmente cuesta $3,000 [dólares], mientras que la cremación tan sólo cuesta $865 [dólares]. ¡Qué diferencia! Además, mucha gente no se molesta en comprar una parcela y vigilar que se conserve. Sin duda, la culpa también la tiene nuestra falta de caridad por el difunto en nuestra época materialista. Uno se maravilla de la belleza de tantos cementerios en países europeos, donde la cultura católica ha inspirado a las generaciones futuras a cuidar por las tumbas de sus antepasados. Hoy muchos no quieren molestarse con dicha tarea. (Para contrarrestar algunos de los argumentos suscitados en tiempos modernos, la Santa Sede emitió otro decreto en 1926).

La cremación no es intrínsecamente mala. Es importante que los católicos entiendan que la cremación no es intrínsecamente mala, y por tanto puede ser tolerada por la autoridad eclesiástica por razones graves. Por el contrario, la Iglesia la condena por causa de su simbolismo y porque fue promovida por los enemigos de la fe con el propósito de expresar y avanzar la creencia materialista en la aniquilación. Además, el entierro conviene más a la dignidad del cuerpo y está en armonía con el amor y respeto por nuestros amigos y parientes fallecidos.

En la Iglesia posconciliar. Hoy la preponderancia de la cremación casi no estaría tan pronunciada si no fura por el Concilio Vaticano II. De hecho, la moderna Iglesia posconciliar, en su Código de Derecho Canónico de 1983, permite específicamente la cremación («a menos que haya sido escogida por razones que son contrarias a la enseñanza cristiana» canon 1176, §3). Consecuentemente, su práctica no está ya prohibida a los miembros de la Iglesia posconciliar. Este hecho es sólo una prueba más de que la Iglesia moderna no es de Dios, no es católica.
Conclusión

Los católicos han valorado por mucho tiempo los ritos del entierro cristiano; podríamos decir que esta apreciación es parte del Sensus Catholicus, y es algo que asimilamos a través de una vida devota de nuestra fe. Como yo soy misionero, frecuentemente los fieles me preguntan si un sacerdote estará allí con ellos cuando mueran, es decir, si tendrán un funeral católico. Y las mismas veces me sorprendo al ver el alivio que sienten cuando les aseguro que les proveeremos de un sacerdote para su funeral y, si es posible, estar ahí en sus últimos momentos.

No olvidemos también que un funeral católico es una gran bendición para los fieles que permanecen atrás. La hermosa Misa de Difuntos; la bendición y la insensación del ataúd; las maravillosas melodías gregorianas del Subvenite, el Libera Me, y el In Paradisum; y las oraciones finales en el lugar de entierro: todas estas cosas son una gran bendición y consolación para los fieles que las atestiguan. No sólo nos recuerdan de las grandes verdades de la eternidad, sino que demuestra el amor materno de la Iglesia, la cual cuida de sus hijos desde nuestro nacimiento hasta la tumba.

En tanto que poseemos muchos beneficios como miembros de la Iglesia católica, el Cuerpo Místico de Cristo, ciertamente uno de los mayores es el entierro cristiano, pues estamos junto con nuestros semejantes en oración por el reposo de nuestra alma y del sacerdote, el representante de Cristo, quien bendice nuestros restos mortales antes de ser bajados a la tierra para allí pagar nuestra deuda común por el pecado de Adán («Recuerda hombre que polvo eres y al polvo regresarás»), y para esperar el glorioso día de la resurrección, cuando nuestros cuerpos mortales, ahora glorificados, se reúnan con nuestras almas, para nunca más separarse. Estas son las verdades que vienen a la mente cuando atestiguamos un entierro católico.
Fuentes

Bouscaren, T. L. (1934). vol. I. Milwaukee: Bruce Publishing Co.

Code of Canon Law in English Translation, The. (1983). Londres: Collins Liturgical Publications.

Coriden, J. (1985). The Code of Canon Law, Texto y Comentario. Nueva York: Paulist Press.

Devlin, W. (1908). «Cremation», The Catholic Encyclopedia, vol. 4. Nueva York: Robert Appleton Company.

Holy Bible, New Catholic Edition of the. (1957). Nueva York: Catholic Book Publishing Co.

O’Sullivan, P. (E. D. M.). (1954). St. Philomena the Wonderworker. Lisboa: The Catholic Printing Press.

Rumble, L., M.S.C. (1960). Is Cremation Christian? San Pablo: Radio Replies Press Society.

Woywod, S., O.F.M. (1957). A Practical Commentary on the Code of Canon Law. Nueva York: Joseph F. Wagner, Inc.

martes, 13 de abril de 2010

Deporte confesional ?



Son rusos en un estadio de futbol gritando ¡Cristo ha resucitado!. Esto de mezclarlo todo la verdad es que resulta sobrecogedor ¿no?.

Gracias nuevamente a Carlos E. por la aportación.

LACRAS K



De arriba a abajo y de abajo a arriba.



Con cariño: Cristina y Néstor .

En el Frente para la Victoria cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del poder como en otros tiempos
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos todo lo posible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre..
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la 'nueva política'.



(Convincente, ¿verdad?).
Ahora leerlo de abajo hacia arriba renglón a renglón. tomado cato

lunes, 12 de abril de 2010

Agustinas Recoletas de venezuela con un tema de Nana Angari.



ES UN VIDEO VIEJO, HOY ES PEOR

testigo en el juicio Oral y Público a Militares y Policías.


Periodismo de Verdad: 8 de Abril de 2010 CARLOS ACUÑA GRANDE
Ayer por la mañana sorpresivamente, el testigo ofrecido por la defensa del General Luciano Benjamín Menéndez, Carlos Manuel Acuña, se presentó en el Tribunal Oral Federal, desde donde había sido citado para declarar como testigo en el juicio Oral y Público a Militares y Policías. Habló durante más de una hora con precisión y abundando en detalles. Dio una clase de historia que bien debería enseñarse a nuestros adolecentes y jóvenes. La querella y el Fiscal se enfurecieron con sus declaraciones y tras un largo interrogatorio en el que hubo exabruptos y gritos, el Fiscal Alfredo Terraff en nombre del Ministerio Público Fiscal, pidió la inmediata detención del testigo. Se vivieron momentos tensos en la Sala y una vez más el Tribunal hizo primar la razón.


Silenciosamente y sin hacer demasiado ruido, anoche había llegado a la provincia el conocido periodista y escritor Carlos Manuel Acuña para ser testigo en el juicio Oral y Público a militares y policías por “la existencia de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía”
Caminando con dificultad y visiblemente preocupado por una baja de azúcar que lo aquejaba en ese momento, Carlos Manuel Acuña llegó a la Sala de audiencias acompañado del abogado Horacio Guerineau, defensor de Luciano Benjamín Menéndez. Llevaba bajo su brazo tres libros de su autoría (los dos tomos de “Por amor al odio” y “Verbitsky – De La Habana a la Fundación Ford” que luego dejó de regalo para la Justicia Federal en Tucumán.
Era el primer testigo de la mañana y se sorprendió con la poquísima gente presente en la Sala del juicio y porque en las inmediaciones no había absolutamente nadie. “¿Dónde están todos los que parecen haber cuando uno ve por televisión?”, dijo con ironía.
El anuncio de que el testigo estaba ya en el edificio por parte del secretario García Zavalía causó estupor y la abogada Laura Figueroa expresó su molestia ya que supuso que primero serían escuchados todos los testigos de la querella y recién allí los de la defensa. El Presidente Jiménez Montilla le dio la razón diciendo que no lo habían tenido en cuenta, pero hizo pasar de inmediato a Acuña a la Sala. Juró por Dios y los Santos Evangelios y con absoluta tranquilidad se sentó en el banquillo para prestar testimonios. Informó brevemente sobre su estado de salud diciendo que salía de una operación cardiológica, que era diabético, que tenía dificultades respiratorias y que “estaba un poco gordo” con cierto sentido del humor. A continuación, y a pedido del Doctor Guerineau comenzó su exposición que sinceramente, fue una clase de historia.
Hizo una introducción sobre el proceso del terrorismo desde 1959 en adelante, aclarando que uno de los factores que lo marcó en ese tema es el de tener uno de sus hermanos desaparecidos. Y contó que el 6° de una familia de 8 hijos fue guerrillero pero que luego se arrepintió y cuando decidió salir con el apoyo de todos ellos, desapareció para siempre.
Dijo que el fenómeno de Argentina no fue una excepción y que no hubo en este país una guerra civil, sino que fue una guerra terrorista diferente y la comparó con “la guerra fría”.
Detalló pormenorizadamente y fundamentando siempre con ejemplos concretos, la evolución del terrorismo en Argentina, hablando de los Uturungos, de la presencia extranjera en Orán donde se adiestraba a guerrilleros a principio de los 60 y aseguró que las FFAA no pelearon sólo contra una invasión interna sino también contra fuerzas externas.
Relató el episodio de la bomba que estalló en un edificio de calle Posadas, en la Capital Federal, por error de un grupo que manipulaba explosivos y aseguró que entre los escombros de los 8 pisos que se derrumbaron había planos de la provincia de Tucumán a la que ya se estudiaba para lo que sería la guerra.
Alarmó a todos y provocó las primeras quejas del poquísimo público presente, cuando dijo que en Argentina habrá un proceso reaccionario y que “se está gestando un nuevo grupo terrorista en el sur, con los que se dicen mapuches”. En ese momento el Presidente del Tribunal hizo callar a los presentes amenazando con desalojar la sala ante la próxima queja.
Habló mucho del “Che”, refiriéndose siempre a él como “Ernesto Guevara Lynch”, mencionó a Mario Roberto Santucho, guerrillero santiagueño, y dijo y una y otra vez con contundencia y convencimiento, que HUBO UNA GUERRA.
Criticó duramente a Verbitsky , quien “cobraba sueldo del Gobierno de Onganía” y aclaró que él también perteneció al Gobierno de Onganía gracias a lo cual se contactó y conoció a muchas personas, entre ellas, manifestó, a Nilda Garré.
Repitió una vez más que hubo una guerra y agregó que hubo valentía y actos de coraje.
Mostró el acta de Montoneros, firmada en 1989, en la que se comprometían a pacificar el país y terminar con las divisiones, acto que nunca se concretó.
Habló de la inseguridad que hay en el país y de los ataques y dijo que esta escalada de violencia es progresiva . En este momento los abogados protestaron y desde el público se levantó una señora y a los gritos pidió que “hagan callar a este señor de la derecha mientras acusaba al tribunal de permitirle explayarse”. Jiménez Montilla ordenó que sacaran a la señora y ella, gritando más todavía, les decía a los Gendarmes “que no la toquen”, fueron momentos tensos hasta que se retiró.
El tribunal pidió respeto para el testigo y les recordó a los abogados querellantes que sus testigos habían sido escuchados en silencio. Hubo muchas quejas que no prosperaron.
Con tono pausado Carlos Manuel Acuña expresó: ” cuando digo que habrá una reacción contestataria me equivoco, ya empezó, acá mismo en la sala hay personas intolerantes que no permiten la libertad de expresión por ejemplo”.
Laura Figueroa estaba indignada y acusó al tribunal por otorgar al testigo una “tribuna política”, sin embargo Acuña continuó su exposición sólo interrumpida un par de veces, primero por indisposición del imputado Cattáneo, que sufrió una descompensación respiratoria mientras seguía el juicio por teleconferencia y luego por problemas técnicos que impedían ver la imagen en la casa del General en cuestión.
Ya por separado hemos publicado las declaraciones de Acuña, pero no queríamos dejar de manifestar la vivencia de Periodismo de Verdad allí dentro para compartirla con nuestros lectores. Acuña se sentó en el banquillo a las 10 en punto de la mañana y estuvo allí hasta pasada las 14 cuando se retiró luego de un cuarto intermedio para que el tribunal resolviera que hacer con el pedido de “detención inmediata”.
Tras casi dos horas en las que Acuña habló pausado, tranquilo y demostrando conocer al dedillo la temática de la guerrilla y de LA GUERRA en Argentina , comenzó el tiempo de preguntas y respuestas que tuvo tramos irónicos, risas, enojos y hasta llantos.
Preguntas y respuestas:
Horacio Guerineau comenzó el interrogatorio y le preguntó cuántos guerrilleros estimaba que actuaron en el país. Aclarando que era una cifra estimativa, Acuña dijo que alrededor de 20.000 divididos en “combatientes, simpatizantes y aspirantes” que usaban grados similares a los de los Militares. En la selva tucumana agregó luego, pelearon cerca de 3.000 y resaltó que se había elegido a Tucumán especialmente por su topografía. Había gente que iba y venía, aseguró y relevos en la zona del monte.
Guerineau lo interrogó luego sobre cuál era su concepto sobre la CONSADEP o la comisión Bicameral creada en Tucumán. Dijo no conocer demasiado la actuación de la Bicameral, pero si poder intuir, en base a sus investigaciones, que no fueron creíbles. Esas organizaciones fueron creadas posteriormente a los grandes acontecimientos bélicos del 70 comentó y concurrieron quienes se creían víctimas. Dio algunos ejemplos por ejemplo que “todos los que declararon allí tuvieron la suerte alguna vez de correrse la venda de los ojos y ver situaciones que no existieron”. Han dicho disparates, agregó y sostuvo que han incurrido en mentiras que no distorsionan la realidad”.
A continuación el abogado de Menéndez le preguntó que sabía acerca de los centros clandestinos de detención. Respondió Acuña “que los militares cumplían órdenes” y que en esos centros se operaba en función a eso. No corresponde en absoluto el término “clandestino” aseveró.
“Y de las cárceles del pueblo?” Existieron demasiadas, dijo con seguridad, y allí prisioneros militares y civiles permanecieron en condiciones inhumanas, tratados salvajemente, y entonces recordó al Coronel Larrabure. “Si, existieron y tengo fotos” reveló.
El general Cattáneo desde su domicilio y acompañado por uno de sus abogados defensores pidió hacer uso de la palabra. La querella protestó diciendo que se había convenido en que los imputados no pudiesen interrogar, a lo que Jiménez Montilla respondió que se trataba de un testigo ofrecido por la defensa y que no hacía lugar por lo tanto al reclamo.
Cattáneo desde su silla de ruedas y con su mochila de oxígeno pero con mucha firmeza saludó a Carlos Acuña para preguntarle luego si el decreto firmado por María Estela Martínez de Perón ordenando “aniquilar al enemigo” era una declaración de guerra, respondió que si, que era una orden clara y precisa.
Cattáneo consultó luego: “Las tropas, las fuerzas de seguridad, los militares que realizaban maniobras, ¿atacaban a la población civil ó quien las atacaba”?
He investigado muchísimo al respecto, respondió Acuña, y puedo asegurar que fueron los terroristas los que atacaron a los civiles para amedrentarlos e intentar convertirlos en informantes. Los militares en cambio dijo Acuña actuaban en defensa de los ciudadanos y puso como ejemplo “la batalla de Manchalá”
“¿A su criterio quien cometió crímenes de lesa humanidad?” dijo el general pero el Tribunal respondió que esa pregunta no correspondía con lo que Cattáneo dio por terminada su intervención.
Luego fue el turno del Doctor Ezequiel Ávila Gallo (h) quien le preguntó si conocía alguna organización deniminada “OLAS”. Con precisión Acuña respondió que tenía base en Cuba pero que tenía representación en tres continentes. Tenía como objetivo el cono sur, dijo el periodista y en especial en Argentina.
Ávila Gallo le consultó si participaban en la misma ciudadanos argentinos, “Sí, desde 1964 y comandados por Santucho viajaban contingentes a formarse ideológica y militarmente” sostuvo.
Avila Gallo lo remontó luego a lo declarado en referencia al grupo guerrillero que se había instalado en Orán (salta) preguntándole si recuerda un argentino de nombre Mascetti. Acuña manifestó tener pleno conocimento de esta persona que si estaba dentro de ese grupo terrorista y que escribió un interesante libro en el que cuenta su experiencia en el ERP. Mascetti dejó un hijo en Cuba, sostuvo, que luego se casó con la hija de un prestigioso general cubano y que trabajó mucho tiempo para los servicios de Inteligencia de la Havana. Luego desertó dijo y vino a la Argentina en donde fue amparado.
Uno de los integrantes del Tribunal, el Doctor Casas quiso preguntar diciéndole que no lo consideraba un testigo de causa sino más bien un estudioso.
Casas le dijo: Señor Acuña, acá un militar dijo en su testimonio que las fuerzas guerrilleras no tenían dimensión suficiente para resistir una guerra con las FFAA…
Con fuerza Acuña se acomodó en la silla y dijo “si hubiesen tenido fuerza suficiente y paralelamente hubiesen encontrado incapacidad profesional en las fuerzas militares, de seguridad y policiales entonces hubiesen vencido, pero encontraron todo lo contrario señor.”
Casas continuó: “usted considera que hubo una guerra, los bandos cumplieron con los pactos de Ginebra?”
Las FFAA si, dentro de los límites posibles, los otros no, respondió tajante pero aclaró que era una guerra nueva, que la guerrilla del siglo XX fue diferente.
Casas pregunta: Usted sabe que muchos consideran que los delitos cometidos por las FFAA son de lesa humanidad. ¿Considera que los actos de la guerrilla son de lesa humanidad”. Efectivamente señor.
Casas: Los crímenes de guerra, son delito de lesa humanidad?
No lo sé señor, no soy abogado. Son delitos de guerra dijo tranquilamente.
El abogado de Menéndez, Horacio Guerineau le solicita al testigo una reflexión final:
“Mi investigación literaria, dice Acuña, me permite sacar como conclusión que la historia se repite y que hoy existe terrorismo en contra de quienes defendieron a la Patria y lucharon contra el enemigo de la República”. La perspectiva que se abre en Argentina es dolorosa, aseveró. La esencia del derecho está rota, se incorporan elementos ideológicos que deforman la realidad dice Acuña.
Fue el turno del Fiscal Alfredo Terraff:
Habló con el vozarrón que lo caracteriza y dijo: señor Acuña, en su exposición usted dijo que hubo una guerra intencional realizada en nuestro territorio. Dijo también que nuestras FFAA lucharon contra una invasión externa y que hubo guerra. Dijo además que el decreto de la Presidente María Estela de Perón era una declaración de guerra y que había que aniquilar al enemigo y finalmente dijo que el terrorismo atacaba a la población civil para amedrentarlo y convertirlo en enemigo. Le pregunto: ¿qué opina del robo de bebes?
Acuña le dice antes de responder “celebro la exactitud de su resumen señor fiscal”. Respecto al robo de bebés al que suele agregársele la palabra “sistemático”, ha sido demostrado que no ha habido apropiación ilegal de niños y sólo se conocen 8 casos que fueron una demostración de amor” porque les brindaron un nombre, una familia, amor y les abrieron las puertas al mundo” sostuvo mientras los presentes se miraban indignados. Y en cambio sostuvo que hubo guerrilleros que con sus hijos en brazos portaban armas y fusiles. Fue esta sin dudas la respuesta que más irritó tanto público como a los abogados presentes y con la que titularon casi todos los medios en la provincia.
Hablando de amor, le dice el Fiscal con ironía, ¿Qué opina de las probadas judicialmente violaciones a mujeres en centros clandestinos?
No las conozco, respondió Acuña…si me muestra las pruebas…si hubiesen existido me parecería absolutamente reprobable, pero no se me escapa que en ambos bandos hubo civiles que cometieron excesos.
Yo voy a disentir con Casas dice terraff, ya que usted para mí no es “Amicus Curiae” ( que literalmente significa amigos del tribunal) sino un testigo de causa.
“No le entiendo” responde el testigo y Terraff contesta “ y yo no entiendo tantas cosas de las que dice usted”….y prosigue
Usted dijo que por la formación de militares y policías no cree que ellos hayan cometido los hechos de que se los acusa, como se explica entonces que Bussi y Menéndez hayan sido condenados por este mismo Tribunal a cadena perpetua por torturas y desaparición de personas?
“Ni Bussi ni Menéndez han torturado ni secuestrado, ahora si alguien lo hizo debe ser condenado. Si no hay ley que no haya delito, pero un comandante no puede ser condenado por algo que hizo un subalterno sin su conocimiento respondió”
Acuña y qué opina de privaciones ilegítimas de la libertad sin orden judicial y violaciones a la noche?
Responde rápidamente Acuña: “¡Y usted qué opina de personas que han sido secuestradas y escondidas en cárceles del pueblo?, ¿qué opina del asesinato de algún empresario ocurrido acá en Tucumán cuando bajaba de un avión?. Me gustaría que me conteste señor…..nooo, acá el que debe contestar es usted?
Y qué opina de las violaciones a domicilios sin orden judicial señor Acuña?, otra vez responde el testigo ¿Qué opina usted….?. Que es un impertinente!!!! Contesta Terraff fuera de si.
Con total tranquilidad entonces Acuña contesta “Opino que acá hubo una guerra y que las FFAA debieron adecuarse para enfrentarla.
No hubo guerra!!! Hubo genocidio como dicen los carteles del público grita Terraff
Otra vez sin levantar el tono de su voz Acuña le dice “eso no existió en Argentina”.
A ésta altura la temperatura dentro de la Sala subía al compás de las respuestas y todo parecía una olla en ebullición….no habían ya inconductas en el público pero si cuchicheos en cada rincón, los periodistas apostaban a diferentes finales, los querellantes hablaban por lo bajo, los defensores parecían complacidos, el Tribunal observaba sin perder jamás la compostura….el testigo Carlos Manuel Acuña en tanto, muy seguro y dueño de un absoluto dominio de sus sentimientos, quizás por saber que sus respuestas estaban fundamentadas en sus libros producto de profundas investigaciones seguía sentado como si nada pudiera alterarlo.
Laura Figueroa pidió la palabra y dijo que para esa defensa el testigo no reunía las características de “Amicus Curiae“, acá el testigo afirmó con la vehemencia que la caracteriza, es el mejor defensor que he visto y en tal sentido no puede ser un testigo sostuvo. Creo que Acuña ha cometido varios delitos en esta audiencia, agregóy que debe ser interrogado por un fiscal. Por eso no haré preguntas. Los otros querellantes se sumaron a lo dicho por Figueroa y pidieron la investigación del testigo por haber incurrido en “apología del delito” y “falso testimonio”. Además criticaron al testigo por haber dicho “injurias contra ese tribunal al decir que la sentencia a Bussi y Menéndez en 2008 fue un disparate”. Bernardo Lobo Bugeau a su vez desdobló su papel y habló como integrante de la secretaría de DDHH de la Nación y como querellante de la familia Ramos después.
Para concluir Alfredo Terraff con voz severa dijo:
Señor Presidente, en mi carácter de representante del Ministerio Público Fiscal y cumpliendo con mi deber solicito al Tribunal se ordene la inmediata detención del testigo por delito cometido según artículo 213 del Código Procesal Penal de la Nación al haber afirmado “que las apropiaciones ilegitimas de bebés, fueron actos de humanidad y por haber tildado de disparate el fallo de este alto Tribunal. Por lo tanto le reitero que ordenen la inmediata detención del testigo y se lo ponga a disposición del juez competente.
El Presidente del tribunal pidió un cuarto intermedio de 15 minutos. En ése tiempo hubo todo tipo de conjeturas y movimientos, fotógrafos que se alistaban, familiares de Menéndez preocupados, conversaciones y rumores acá y allá.
Finalmente el Tribunal ingresó en la Sala. Carlos Manuel Acuña permanecía impávido como si nada alterara su tranquilidad. Hasta alguien llegó a decir que acaso la detención hubiese sido favorable para muchos, pues se pondría en evidencia la intolerancia y persecución antes quienes piensan diferente.
Mariano García Zavalía dijo entonces: Este Tribunal resuelve, por entender que no existen elementos suficientes para justificar que el testigo haya cometido delito en sus declaraciones, no hacer lugar al pedido del señor Fiscal.
Jiménez Montilla dijo con voz seca: Queda usted desocupado. Acuña contestó amablemente “Muchas gracias señores” y se levantó pausadamente sin que nadie osara en la Sala un insulto o agravio.
Lo cierto es que las declaraciones de este testigo, el primero por parte de alguno de los imputados, habló durante casi 4 horas en la mañana de ayer con libertad ya que el Tribunal Oral Federal dio muestras en cada oportunidad posible de que exigiría respeto hacia él como hacia todos los testigos que se presenten en este mega juicio como le dicen. Las declaraciones de Carlos Manuel Acuña fueron firmes, seguras, fundamentadas. Pueden haber gustado o no y tendrán seguramente diferentes interpretaciones. Es muy posible que lo que yo entendí no coincida en absoluto con algunas crónicas de otros medios. Pero eso hace a la libertad de prensa, de expresión y hasta de sentimiento y por eso hay que rescatarlo.
Hubo, como siempre sucede, sentimientos encontrados. Algunos se fueron molestísimos, otros acongojados y los menos altamente satisfechos con la exposición de este testigo que cuanto menos, es una persona capacitada en el tema y que ha investigado durante años desde el periodismo y después como historiador.
Pero la sensación final es de que por fin alguien se animó a contar, sin pelos en la lengua y sin intereses políticos o militares de por medio, esa parte de la historia que hacen 34 años nos pretenden ocultar. Repetimos, puede gustar o no, uno puede sentirse más o menos representado o identificado con lo dicho por este experimentado periodista pero ésa es la historia y hay que transmitirla para que el día de mañana cada joven pueda formar su opinión libre de censuras y/o imposiciones. A la historia la hacen “los malos y los buenos”, la componen todos los que de una manera u otra han sido protagonistas de hechos relevantes y que se conozca TODA la verdad es lo que todos, desde donde nos toque, debemos procurar.
Acuña salió airoso, caminando sin custodia alguna, convencido de haber dicho su verdad. El tribunal tuvo un gran equilibrio a la hora de tomar decisiones y de hacer respetar al testigo, más allá de cualquier ideología o presión que por ahí se sospeche que puedan tener.
La gente salió conforme o enojada, no importa, pero en ningún momento hubo agravios entre el poco público ni entre los abogados de una u otra parte.

Publicado por Dr. Federico Carlos Scharn y Vidal en 4:55 PM

La civilización de la acedia.

En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia
Autor: Horacio Bojorge
De la Acedia no se suele hablar. No se la enumera habitualmente en la lista de los pecados capitales Muchos son los fieles, religiosos y catequistas incluidos, que nunca o rarísima vez la oyeron nombrar y pocos sabrán ni podrán explicar en qué consista. Sin embargo, como veremos, la acedia sí que existe y anda por ahí, aunque pocos sepan cómo se llama. Se la puede encontrar en todas sus formas: en forma de tentación, de pecado actual, de hábito extendido como una epidemia, y hasta en forma de. Si bien se mira, puede describirse una verdadera y propia civilización de la acedia.
Indice:
• Introducción general
1.- La acedia: Pecado Capital
2.- La acedia en las Sagradas Escrituras
3.- Acedia y martirio
4.- La civilización de la acedia
5.- La acedia en la Vida Consagrada
6.- Acedia y desolación según San Ignacio de Loyola
7.- Pneumodinámica de la acedia
8.- En mi Sed me dieron Vinagre: Índice Analítico

En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia
Autor: Horacio Bojorge

Capítulo 6: Acedia y desolación según San Ignacio de Loyola


6.1.) Razones contra gozo

Dice San Ignacio de Loyola que es propio de Dios y de sus Angeles, en sus mociones, dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando toda tristeza y turbación inducida por el enemigo. Y que lo propio del enemigo es tratar de turbar y entristecer al alma, militando contra las alegrías y gozo de la Caridad. Esta regla de discernimiento, sin nombrarla, de hecho describe la acedia como fenómeno espiritual.

San Ignacio observa que el instrumento del cual se vale el enemigo de la caridad para sembrar tristeza y turbación en el alma consolada, es de orden racional: razones aparentes, sutilezas y engaños repetidos. He aquí el texto de la regla ignaciana de discernimiento a que nos referimos:

"Propio es de Dios y de sus Angeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando toda tristeza y turbación que el enemigo induce, del cual es propio militar contra la tal alegría, trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias."

Lo que San Ignacio describe en esta regla, es precisamente el ataque de la acedia contra la caridad en su forma más refinada. Ignacio observó y hace notar en sus reglas de discernimiento, que el arma del enemigo contra el gozo, es de orden intelectual: la razón, los pensamientos; y que esos pensamientos serán tanto más peligrosos y engañosos, cuanto más apariencia de verdad y de bien tengan.

Un ejemplo arquetípico que ilustra la mecánica de esta tentación es la escena de la Unción en Betania. (ver 2.1.) Hemos visto cómo Judas se opone al gozo de la misericordia en nombre de la misericordia y con argumentos de misericordia. Su desamor es fecundo en encontrar razones y pretextos contra el amor, y es hábil en revestirlos de apariencia honorable. En realidad no tiene otra cosa que oponerle sino razones. Razones de la hipocresía que son sólo excusas.

Donde el enemigo encuentra gozo de la caridad, acude con su jarro de vinagre ideológico.

San Ignacio ha descrito en su Regla una ley del acontecer espiritual que se comprueba, además, tanto en la experiencia de los Ejercicios Espirituales como de la vida corriente: a la inspiración inicial se le opone casi inmediatamente un "pero", una objeción; al buen deseo le asalta una duda, una pregunta, o simplemente una acusación descalificadora; al llamado de Dios, razones y objeciones; "Señor, soy un muchacho, no sé hablar" (Jeremías 1,7-9, ver Exodo 4,1.10-11; Isaías 6,5).

Escrúpulos

Otra ofensiva de esta misma índole contra el gozo de la Caridad son los escrúpulos, cuya naturaleza es la misma: un pensamiento que milita contra el gozo del alma justa:

"Si ve (el enemigo) que un alma justa no consiente en sí pecado mortal ni venial ni apariencia alguna de pecado deliberado, entonces el enemigo, cuando no puede hacerla caer en cosa que parezca pecado, procura (por lo menos) hacerle poner pecado donde no hay pecado, así como en una palabra o pensamiento mínimo."

Ya se deja ver la condición sádica de la acedia del enemigo y su ensañamiento contra el gozo de la Caridad.

Los escrúpulos - enseña San Ignacio - por un tiempo, aprovechan al alma. Pero hay almas a las que los escrúpulos, convirtiéndoles el gozo de la gracia en tormentos de ley, pueden disuadirlas del camino del fervor de la caridad y la amistad con Dios. El tormento de los escrúpulos puede llegar a hacer odiosa la amistad de Dios y precipitar al alma en la acedia, o alejarla del camino ascético y hacerla volver a derramarse en las cosas.

Esta doctrina ignaciana de discernimiento es necesaria para preservar el gozo de la caridad, y la caridad misma, contra los ataques abiertos o embozados. Los pensamientos y razones aparentes que se presentan al alma como buenos y santos, son sin embargo los que, cuando han fracasado los demás medios, saca a relucir el enemigo del gozo, para emplear contra él sus armas más sofisticadas y temibles. Contra las razones con apariencia de bien y de verdad, el gozo siempre tiene, de antemano, la discusión perdida. Porque en toda discusión siempre es el gozo quien "se va al pozo."

Se sigue que en la vida espiritual, hay que proteger el gozo y el consuelo de la caridad contra las razones aparentes, contra los espíritus discutidores, perfeccionistas, impugnadores, suspicaces (los maestros de la sospecha), escépticos o simplemente distractivos. Como se protege el buen vino del contacto con el aire para que no se avinagre.


6.2.) Desolación contra consolación

En sus Reglas de Discernimiento, San Ignacio describe los efectos de la Gracia en el alma, con el nombre de consolación. Y llama desolación a lo contrario. Por la descripción que hace de "lo contrario", es reconocible la tentación de acedia.

Al describir la consolación, san Ignacio la homologa con las tres virtudes teologales: "llamo - dice - finalmente consolación todo aumento de esperanza, fe y caridad, y toda alegría interior que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud de su alma, aquietándola y pacificándola en su Criador y Señor."

San Ignacio notó la relación especular entre gozo y virtudes teologales, así como la existencia de sus contrarios, cuyo primado detenta la acedia.

La primera serie de Reglas de Discernimiento trata de la desolación, y contiene, en efecto:

# una breve pero clarísima descripción de la acedia, que Ignacio define por oposición a la consolación
# prescripciones de remedios contra ella: 8ª Regla: "El que está en desolación, trabaje en estar en paciencia, que es contraria a las vejaciones que le vienen, y piense que será pronto consolada..." (EE 321).
# explicación de sus causas.

La segunda serie de Reglas de discernimiento se ocupa de formas más sutiles de la acedia:

# previene contra razones contrarias al gozo
# enseña cómo defenderse de los fulgores engañosos y los fuegos fatuos de gozos que no son los de la caridad sino consolaciones aparentes, que han de distinguirse de las verdaderas. Se debe atender mucho al discurso de los pensamientos... y si en el discurso de los pensamientos que trae, acaba en alguna cosa mala o distractiva, o menos buena que la que el alma tenía propuesta antes hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba al alma quitándole su paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, clara señal es proceder de mal espíritu" (EE 333).


Veamos un ejemplo que muestra cómo desde un estado de auténtica consolación puede pasarse insensiblemente a otro, falso, que termina en el disgusto. Relata una religiosa:

" A terminar de despegarme del mundo había contribuido la visita de diez días que hice a mi casa al terminar el postulantado y antes de ingresar al Noviciado. Durante todo el año del postulantado había extrañado mi casa, mi ciudad, mis amigos. Fui pensando que diez días iban a ser pocos para reencontrarme con todos y con todo. Sin embargo, una vez en casa, tres o cuatro días fueron suficientes para sentirme como pez fuera del agua: me molestaba el televisor prendido todo el día, el equipo de música de mis hermanas, la trivialidad de mis amigos, y por sobre todo, la ausencia del Santísimo para quedarme un rato con El, a cualquier hora del día. Aquellos diez días se me hicieron eternos y volví al Noviciado con grandes deseos: `con grande ánimo y liberalidad´. Durante un tiempo todo fue hermoso. Los Ejercicios previos al ingreso a la nueva etapa de formación me habían encendido en fervor, y no había cosa que no fuera para mí motivo de gozo. Sentía que "en El era, me movía y existía". Sin embargo, poco a poco, sin saber cómo ni cuándo comenzó, empecé a sentir que su Presencia me asfixiaba. Ese estar en El que tanto gozo me había causado, de pronto se transformó en cárcel. Mirara donde mirara, hiciera lo que hiciera, en todo estaba Dios. Era como un aire enrarecido que, a la vez, me cerraba las puertas para `otros aires´. Era demasiado Dios. Me sentí saturada de Él. En ningún momento sentí un rechazo abierto hacia su Presencia, sólo quería un poco menos."

La tentación de acedia, no advertida o consentida, puede instalar al alma en un estado permanente de acedia. Y aunque por inadvertencia no hubiese culpa en ello, habría grave daño del sujeto y se impedirían grandes bienes. La desolación sentida y no resistida, peor aún si aceptada, precipita a la larga o a la corta en el avinagramiento, que puede terminar siendo culpable, y a veces puede llegar, a la postre, a perseguir militantemente al gozo. La oposición de la desolación y de la falsa consolación, a la consolación, reflejan la oposición de la acedia al gozo de la caridad.

Por eso, la Contemplación para alcanzar Amor, es el mejor antídoto contra la acedia, a estar a las recetas de Casiano, que vimos antes, y a las de San Benito y de Santo Tomás a la que nos referiremos más adelante.


6.3.) Acedia en ejercicios de mes

Durante el Mes de Ejercicios no es raro que - aparte de las desolaciones comunes y por eso más fácilmente reconocibles - sobrevengan mociones de acedia que a veces no se sabe reconocer como tales. Por lo cual conviene estar alerta para cuando se presenten.

Una ejercitante refiere al que le da los ejercicios que en la meditación del descenso de Cristo a los Infiernos, le ha venido un sentimiento de tristeza al contemplar cómo el Señor va al rescate de Adán:

"Estaba leyendo la segunda lectura del Oficio del Sábado Santo, como preparación para la contemplación del descenso de Jesús a los Infiernos. Es un texto de una antigua Homilía sobre el Santo y Grandioso Sábado. Durante toda la lectura me había emocionado mucho. Antes de comenzarla, ya estaba muy agradecida y enfervorizada en el Señor, con imágenes bien vivas y con la consolación propia de la tercera semana. Pero al llegar al paso de la lectura donde Cristo, tomándolo a Adán de la mano, lo levanta, y le dice: "Despierta tú que duermes", y sobre todo al llegar al lugar donde le dice: "tienes preparado un trono de querubines." me asaltó una tristeza fuerte de que a Adán le dieran esa gloria después de su caída. Inmediatamente me dí cuenta de este sentimiento y le dije al Señor: "Señor, no quiero este pensamiento, no quiero pensar esto", pero el pensamiento no me dejaba. Hasta que lo escribí para contarle la moción al director de Ejercicios. Sobre esto me venían sentimientos de vergüenza y mociones para que no lo contara. A lo que respondí con un propósito firme: "No, Señor, yo lo contaré". Y al instante se me pasó aquella moción de tristeza y me volvió el fervor anterior."

Sabor agrio a Herodes

Reporto aquí la experiencia de otro ejercitante, que me contó un director de ejercicios de mes, porque refleja sugestivamente la acedia como sensación de agrio.

El caso es el siguiente. Un ejercitante, en la aplicación de sentidos sobre el misterio de la adoración de los Magos, gustaba la personalidad de Herodes como un dulce que se ha fermentado ligeramente y está agriado. Es obvio que el pecado de Herodes - como dijimos antes: (3.1.) - es un pecado de acedia, porque se entristece por lo que los ángeles anuncian como un gozo y era efectivamente la realización de la gran esperanza mesiánica del pueblo de Dios. Es llamativo que el ejercitante "gustara" esta acedia y la hipocresía conexa, con ese sabor agrio. El ejercitante estaba repitiendo la experiencia primitiva de los cristianos, que encontraron ácido ese pecado.

Otros ejemplos

Durante los Ejercicios de Mes se alcanza un grado de concentración y atención espiritual muy grande, que permite advertir y reconocer movimientos interiores que pasarían inadvertidos en la vida cotidiana.

He aquí algunos ejemplos más de movimientos de acedia advertidos en Ejercicios de Mes y reconocidos como tales por el ejercitante.

- Primer ejemplo:

"Estaba rezando la Liturgia de las Horas. Al leer la segunda lectura del Oficio de Lecturas, que era un texto de San Agustín, me sobrevino un marcado sentimiento de fastidio cuando confiesa haberse abrazado al único Mediador Jesús, y haber encontrado en El el medio para acercarse a la Luz y al Alimento que veía tan inalcanzables. Rechacé ese sentimiento por reconocerlo como tentación, oponiéndole una segunda lectura del pasaje, animada con sentimientos de alegría y gratitud".

- Segundo ejemplo:

"Durante el día me vino al pensamiento la pregunta acerca de si María había podido tener tentaciones. Hablándolo con el director, éste me dijo que no necesariamente la Virgen María hubiese debido tener tentaciones. Más tarde, en ese día, mientras rezaba el Rosario, se me vino a la mente lo conversado con el Padre director de Ejercicios. En un momento dado, no fue un pensamiento, tampoco un sentimiento, ni siquiera una frase interior: fue como una mirada que me invitaba a mirar despectivamente a María Virgen (mirada "acediosa"), con un despecho mezcla de envidia ("¿por qué Ella?") y de desvalorización ("¡así cualquiera!). Cuando me percaté de ello, miré a María con todo el amor, gratitud y admiración que pude encontrar en mi corazón, y los alimenté el tiempo que quedaba del Rosario, terminándolo con un canto en su honor."

A la luz de estos ejemplos y de los que vimos en el capitulo anterior, se reconocerá qué frecuentes y qué poco advertidos son los movimientos de acedia que se producen en el alma de los consagrados. Y qué daños individuales y comunitarios, no sólo como pérdida del fervor sino hasta de la fe, pueden producir si no se los advierte y rechaza con prontitud y decisión. Aún cuando, por inadvertencia, la tentación no se convierta en pecado, tiene igualmente efectos devastadores para las gracias recibidas. Bien dice San Ignacio que "la desolación es contraria a la desolación" y procura destruirla.

Se comprende también cuánto bien se impide en la Iglesia por el desconocimiento de este mal.