domingo, 25 de abril de 2010

LOS JUDÍOS SEGÚN LA DOCTRINA CRISTIANA




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LOS JUDÍOS SEGÚN LA DOCTRINA CRISTIANA por G. P. G. (Extraído de Agencia FARO,
Ya en el Nuevo Testamento, la doctrina cristiana sobre los judíos es muy clara. En cualquier caso, ningún católico puede creer nada que vaya contra el sentir unánime de los Santos Padres [1].
Entonces le respondieron algunos escribas y fariseos: Maestro, queremos ver una señal de Ti. Mas Él, respondiendo, les dijo: una raza malvada y fornicaria solicita una señal, y no le será dada una señal, sino la señal de Jonás el profeta Mt. 12, 3

Pues bien, todos los Padres de la Iglesia manifiestan unánimemente el mismo sentir respecto a los judíos. Veremos también que el Magisterio conciliar y pontificio reitera la misma enseñanza, como no podía ser de otra manera.

Harían falta muchos libros para recopilar todo lo que los Padres dicen contra el pueblo deicida. Veamos sólo unos pocos de los textos más importantes.
San Juan Crisóstomo, Padre y Doctor de la Iglesia, proclamado por San Pío X patrón de todos los predicadores católicos del mundo, es el más importante de los Padres Orientales; aparte de que a ningún judaizante actual le agradaría lo que San Juan dice en cada una de sus obras sin contradecirse, nos ha dejado nada menos que ocho extensas homilías contra los judíos. Veamos algunos fragmentos:

“Siempre que el judío os dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido.”

“Mi verdadera guerra es contra los judíos… los judíos han sido abandonados por Dios, y por el crimen de este Deicidio no hay expiación posible.” [2]

Habiendo estado en Jerusalén por Pascua, muchos creyeron en su nombre, contemplando los milagros que hacía; mas Jesús no se fiaba de ellos porque los conocía a todos Jn. 2, 23-24

“Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aunsiendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. [3]

También entre los Padres Orientales nos encontramos con San Eusebio de Cesarea, a quien debemos gran parte de lo que conocemos sobre los cristianos delos primeros siglos. Martirizado el año 308, San Eusebio nos enseña cosas como la siguiente:

“Se pueden oír los gemidos y lamentaciones de cada uno de los profetas, gimiendo y lamentándose característicamente por las calamidades que caerán sobre el Pueblo Judío a causa de su impiedad a Aquél que han abandonado. Cómo su reino … debería ser totalmente destruido después de su pecado contra Cristo; cómo la Ley desu Padre debería ser abrogada, ellos mismos privados de su antiguoculto, despojados de la independencia de sus antepasados y convertidos en esclavos de sus enemigos en vez de ser hombres libres. Cómo su metrópolis real debería ser arrasada por el fuego. Su santo altare xperimentar las llamas y la extrema desolación, su ciudad no más tiempo habitada por sus antiguos poseedores, sino por razas de otro tronco, mientras ellos deberían ser dispersados entre los gentiles por el mundo entero sin tener nunca una esperanza de cesación alguna del mal o espacio para respirar de su congoja”.
El mismo sentir es el que manifiestan el resto de Padres Orientales. Entre los Padres Occidentales, cabe citar, para no extenderse, a San Ambrosio de Milán y a San Jerónimo.


A San Jerónimo debemos la Vulgata, texto canónico oficial de las Sagradas Escrituras [4].Entre otras muchas cosas sobre los judíos (todas, sin excepción, en la misma dirección) él nos enseñó:

“Esta maldición continúa hasta el día de hoy sobre los judíos, y la sangre del Señor no cesará de pesar sobre ellos”.

San Ambrosio, aparte de ser el maestro de San Agustín [5], ha sido siempre considerado el modelo a seguir para todos los obispos católicos. Como él nos explica, la Sinagoga es:
“una casa de impiedad, un receptáculo de maldades, que Dios mismo había condenado” [6].
Los judíos...tenéis como padre al Diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la Verdad, porque la Verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque es mentiroso y padre de la mentira Jn. 8. 44


La Santa Madre Iglesia continuará siempre enseñando a sus hijos las mismas enseñanzas de doctrina apostólica quehabían sido firmemente defendidas por los Santos Padres. Así nos adentramos en la esplendorosa Edad Media, con un doctor tan importante para los siglos venideros como San Bernardo de Claraval afirmando tajantemente: “Los judíos han sido dispersados por todo elmundo, para que mientras paguen la culpa de tan gran crimen, puedan ser testigos de nuestra Redención” [7].


Las mismas enseñanzas van encontrarse en los grandes santos de la Edad Media, el Renacimiento y los siglos posteriores hasta nuestros días. Entre los Doctores de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, máximo expositor de la Doctrina de la Iglesia y que debe tomarse como guía segura para todo católico [8], no se desvía un ápice de la doctrina de los Padres de la Iglesia sobre los judíos, ni tampoco de las enseñanzas de los santos que le precedieron.
El Aquinate, consultado por la Duquesa de Brabante sobre si era conveniente que en sus dominios los judíos fueranobligados a llevar una señal distintiva para diferenciarse de los cristianos, contesta:

“Fácil es a esto la respuesta, y ella de acuerdo a lo establecido en el Concilio general [9],que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos desus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás”.

Pío XII, en la encíclica Humani generis (1950), enseña que las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino son la guía más segura para la doctrina católica y condena toda desviación de ella.

El Doctor Angélico también sostuvo doctrinalmente que:


“Los judíos no pueden lícitamente retener lo adquirido por usura,estando obligados a restituir a quienes hayan extorsionado … Los judíos por razón de sus culpas están en perpetua servidumbre, losseñores pueden por lo tanto, tomarles sus cosas, dejándoles lo indispensable para la vida” [10].Y además: “A los judíos no se les debería permitir quedarse con lo obtenido por medio de la usura; lo mejor sería que se les obligara a trabajar para ganarse la vida, en vez de no hacer otra cosa que hacerse más avaros” [11].


Y respecto a la postura que los judíos tomaron hacia Nuestro Señor:
Y respondiendo todo el pueblo dijo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos Mt. 27, 25

"Y respondiendo todo el pueblo dijo: 'Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos' " Mt. 27, 25

“Pues veían en Él todas las señales que los profetas dijeron que iba a haber [...] pues veían con evidencia las señales de la Divinidad de Él, mas por odio y envidia hacia Cristo, las tergiversaban; y no quisieron confiar en las palabras de Éste, con las cuales se confesaba Hijo de Dios” [12].

Los concilios de la Iglesia, así como los papas,han ido siempre en la misma dirección del sentir unánime de los Padres y de los santos [13]. Aunque podamos extraer testimonios de todos los papas de la historia que como tales se han manifestado al efecto [14], baste con que citemos a tres: uno a caballo entre la Antigüedad Tardía y la Edad Media (San Gregorio Magno), otro del Renacimiento (San Pío V) y otro de época moderna (Benedicto XIV).

Benedicto XIV, dejando al margen otros documentos [15] en que trata la cuestión judía mostrándose firme en preservar lo que dice la tradición, en la encíclica A quo primum nos enseña:

“Los judíos se ocupan de asuntos comerciales,amasan enormes sumas de dinero de estas actividades, y proceden sistemáticamente a despojar a los cristianos de sus bienes y posesiones por medio de sus exacciones usurarias. Aunque al mismo tiempo ellos piden prestadas sumas de los cristianos a un nivel de interés inmoderadamente alto, para el pago de las cuales sus sinagogas sirven de garantía, no obstante sus razones para actuar así son fácilmente visibles. Primero de todo, obtienen dinero de los cristianos que usan en el comercio, haciendo así suficiente provecho para pagar el interés convenido, y al mismo tiempo incrementan su propio poder. En segundo lugar, ganan tantos protectores de sus sinagogas y de sus personas como acreedores tienen”.

A San Pío V le debemos, entre otras cosas, haber sido el artífice de la victoria de Lepanto y haber extendido el Santo Rosario, además de codificar el rito romano de la Santa Misa. Entre sus numerosos escritos tratando la cuestión judía [16], podemos citar la famosa bula Hebraeorum Gens[17], de la que extraemos lo siguiente:

“El pueblo judío … llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa … omitiendo las numerosas modalidadesde usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente serellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. Y muchos con el pretexto de tratar asuntos propios de su oficio, ambicionando las casas de mujeres honestas, las pierden con muy vergonzosos halagos; y lo que es más pernicioso de todo, dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas… Por último tenemos bien conocida e indagada la forma tan indigna en que esta execrable raza, usa el nombre de Cristo, y a qué grado sea dañosa a quienes habrán de ser juzgados con dicho nombre y cuya vida pues está amenazada con los engaños de ellos”.

y decretarnos que (estas doctrinas) quedarán perpetuamente en vigor, y bajo conminación de juicio divino ordenamos y mandamos que también en el futuro todo sea observado firmemente San Pío V, bula Roanus Pontifex, sobre los judíos

Citemos, por último, a San Gregorio Magno[18], por haber conjugado en su persona el ser el último de los Padres latinos y Papa a la vez. Puesto que ahora hay quien cree que los judíos son hermanos en Abraham, no está de más traer a colación la siguiente enseñanza:

“Si nosotros, por nuestra fe, venimos a ser hijos de Abraham, los judíos, por su perfidia, han dejado de serlo” [19].

Lógicamente, también los concilios, tanto locales como universales, siempre que se han pronunciado sobre el problema judío, lo han hecho homogéneamente con las enseñanzas de los Padres, Doctores y Sumos Pontífices.
Y respondiendo Pedro y los Apóstoles, dijeron a los judíos: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestro padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, poniéndole en un madero Act. 5, 29-30

De los concilios locales [20] nos limitaremos a citar un par de cánones de concilios toledanos, por la particular autoridad dogmática de valor universal que la Santa Iglesia Romana siempre les ha concedido:

“… Cualquier obispo, presbítero, o seglar, que en adelante les prestare apoyo (a los judíos) … bien sea por dádivas bien por favor, se considerará como verdaderamente profano y sacrílego, privándole de la comunión de la Iglesia Católica, y reputándole como extraño al reino de Dios, pues es digno que se separe del cuerpo de Cristo el que se hace patrono de los enemigos de este Señor” [21].

“los judíos también mataron a Nuestro Señor Jesús y a los profetas, […]no agradan a Dios y son enemigos de todos los hombres” 1 Tes. 2, 15-16“los judíos también mataron a Nuestro Señor Jesús y a los profetas… no agradan a Dios y son enemigos de todos los hombres” 1 Tes. 2, 15-16″]

“De la perfidia de los judíos. Aunque en la condenación de la perfidia de los judíos, hay infinitas sentencias de los Padres antiguos y brillan además muchas leyes nuevas; sin embargo como según el vaticinio profético relativo a su obstinación, el pecado de Judá está escrito con pluma de hierro y sobre uña de diamante, más duros que una piedra en su ceguera y terquedad. Es, por lo tanto, muy conveniente que el muro de su infidelidad debe ser combatido más estrechamente con las máquinas de la Iglesia Católica, de modo que, o lleguen a corregirse en contra de su voluntad, o sean destruidos de manera que perezcan para siempre por juicio del Señor” [22].

Finalmente, entre los ecuménicos, baste recordar el IV Concilio de Letrán, concilio importantísimo que definió dogmas como el Extra Ecclesiam nulla salus, la Transubstanciación o la existencia del Infierno. Este concilio, ensu canon 68, es diáfano expresando cómo los judíos, malditos de Dios, deben llevar un distintivo especial en sus ropas.

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[1] Pío IV, bula Iniunctum nobis,13 de noviembre de 1564: “…el verdadero sentido de las Sagradas Escrituras tampoco lo aceptaré ni interpretaré jamás sino conforme alsentir unánime de los Padres”. León XIII, encíclica Providentissimus Deus,18 de noviembre de 1893: “los Santos Padres que ‘después de los Apóstoles plantaron, regaron, edificaron, apacentaron y alimentaron ala Iglesia y por cuya acción creció en ella’, tienen autoridad suma siempre que explican todos de modo unánime”.
[2] Oratio IV Adversus Iudaeos.
[3] Oratio VI, 2 Adversus Iudaeos.
[4] El Concilio de Trento establece: “Si alguno no recibiere esos mismos libros íntegros contodas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la Iglesia católica y se contienen en la vieja edición de la Vulgata latina, como sagrados y canónicos, o si sabiéndolo y con deliberación despreciare las tradiciones anteriormente dichas, sea excomulgado”.
[5] San Agustín es el Doctor de la Iglesia más importante de todos los tiempos, después de Santo Tomás de Aquino. Además de su Tratado contra los judíos, su tratamiento del tema no se desvía un ápice del resto de Doctores en todas sus demás obras, donde frecuentemente habla de la cuestión judía.
[6] Epístola IX al emperador Teodosio.
[7] Epístola 363 a la Iglesia de Francia Oriental.
[8] El Papa San Pío X, en la encíclica Pascendi,proclama solemnemente: “Es importante notar que, al prescribir que se siga la filosofía escolástica, Nos referimos a la que enseñó SantoTomás de Aquino: todo lo que Nuestro Predecesor decretó acerca de la misma, queremos que siga en vigor y, por si fuera necesario, lorepetimos y lo confirmamos, y mandamos que se observe estrictamente por todos”. Y el papa Pío XII, en la encíclica Humani generis (1950), enseña que la filosofía tomista es la guía más segura para la doctrina católica y condena toda desviación de ella.
[9] IV de Letrán, año 1215, c. 68.
[10] Opera Omnia. Edición Pasisills, 1880. Tábula 1 a-o, tomo XXXIII, p. 534.
[11] De regimine principum.
[12] Summa Theologica, 3 p., qu. 47, art. 5.
[13] Es famoso el caso de San Juan de Capistrano,muy conocido como “azote de los judíos”; este santo franciscano capuchino, de gran ascetismo y virtud, fue empleado como embajador enmuchas y muy delicadas misiones diplomáticas y con muy buenosresultados. Tres veces le ofrecieron los Sumos Pontífices nombrarlo obispo de importantes diócesis, pero prefirió seguir siendo humildepredicador, pobre y sin títulos honoríficos. Se le confiaron misiones delicadas, como la detracción de los Fraticelli, la lucha en Moravia contra la herejía husita (obra del judío Jean Huss), lasnegociaciones para la incorporación de los griegos a la Iglesia Romana,la vigilancia de los judíos, la contención del cisma de Basilea, etc. Por iniciativa de santos como él, los judíos tenían que llevar un gorrode dos cuernos (pileteum cornutum), que simbolizaba su filiación diabólica (Cf. Jn. 8, 44), así como una estrella amarillaidentificativa para guardarse de su maldad, y se les recluía en guetos. Por la influencia de San Juan de Capistrano, el Papa Martín V, inicialmente indulgente con los judíos por ignorancia, cambió de actitud.
[14] Entre otros: Honorio III (1217 y 1221), Gregorio IX (1233),Inocencio IV (1244), Clemente IV (1267), Gregorio X (1274), Nicolás III(1278), Nicolás IV (1288), Juan XXII (1317 y 1320), Urbano V (1365),Gregorio XI (1375), Martín V (1425), Eugenio IV (1442), Calixto III(1456), Sixto IV (1478), Pablo III (1535, 1542 y 1543), Julio III(1554), Pablo IV (1555 y 1556), Pío IV (enero y febrero de 1562),Gregorio XIII (1577, 1581 y 1584), Sixto V (1586), Clemente VIII (1592y 1593), Pablo V (1610), Urbano VIII (1625, 166, 1635 y 1636),Alejandro VII (1657, 1658, 1662 y 1663), Alejandro VIII (1690),Inocencio XII (1692), Clemente XI (1704, 1705 y 1712), Benedicto XIII(1726, 1727 y 1729), Pío IX (1858).
[15] Tal es el caso de Postremomens (28 de febrero de 1747), Apostolici Ministerii munus (16 de septiembre de 1747), Singulari Nobis consolationi (9 de febrero de 1749), Elapso proxime Anno (20 de febrero de 1751), Probe te meminisse (15 de diciembre de 1751) y Beatus Andreas (22 de febrero de 1755).
[16] Algunos otros son Romanus Pontifex (19 de abril de 1566), Sacrosanctae catholicae ecclesiae (29 de noviembre de 1566) o Cum nos nuper (19 de enero de 1567).
[17] Mediante esta bula, el Papa expulsó a los judíos de los Estados Pontificios (26 de febrero de 1569).
[18] Entre otras cosas, se puede recordar que San Gregorio Magno escribió también una carta a Recaredo en la que le felicita por no haber aceptado un soborno de 30.000 sueldos de los judíos de Toledo,que pretendían manipular al rey para que ejerciese presión en el Concilio a fin de que no se promulgasen leyes de protección frente al peligro judío.
[19] Sermones dominicales de los Santos Padres, Papa San Gregorio Magno.
[20] Aparte del Concilio de Jerusalén, que fue el primero y se dedicó ala condena de la herejía judaizante, contamos con el planteamiento delproblema judío en el Concilio de Elvira (306), el Concilio de Agde(506) celebrado bajo los auspicios de San Cesáreo, el Concilio deClermont (535), el Concilio III de Orleans (538), el Concilio de Mâcon(581), el Concilio Trulano (692) considerado siempre el suplemento delos Concilios Ecuménicos V y VI, el Concilio de Gerona (1078), elConcilio de Oxford (1222), el Concilio de Narbona (1235), los Conciliosde Vienne y Breslau (1267), el Concilio de Mainz (1310), el Concilio deBasilea (1434), etc.
[21] Concilio IV de Toledo, Canon LVIII.
[22] Concilio XVI de Toledo, canon I.


HOY LOS JUDIOS PROFANAN LA SANTA IGLESIA Y LOS PAPAS PONEN PAPELITOS EN EL MURO DE LOS LAMENTOS, SE DESCALZAN EN LAS SINAGOGAS DE SATAN , ORAN MIRANDO A LA MECA ETC, Y EL ÚLTIMO REDUCTO CATÓLICO LA FSSPX TRAICIONAN A SU FUNDADOR TRATANDO DE ARREGLAR CON EL MODERNISMO. AH TAMBIEN LAS VACAS VUELAN Y LOS CHANCHOS SE COMEN LAS PERLAS. POR EL REINADO SOCIAL DE CRISTO.

EL LAICISMO, ENEMIGO DEL CRUCIFICADO

EL LAICISMO, ENEMIGO DEL CRUCIFICADO
/ PAG. 4 16 enero 2010
Decir laicismo es querer decir que en
la sociedad cada ciudadano ha de guardar
su fe, sus convicciones, y suspenderlas para
encontrar al otro y construir así, entre
ambos, la democracia. En definitiva se trata
se separar las cuestiones individuales
del debate público, teniendo como pedestal
y asiento el respeto a la opinión del
otro, haciendo propia aquella frase que
decía “No estoy de acuerdo contigo pero
me pelearía con quien fuera para defender
tu derecho a decirlo”. Ese es, desde la
concepción y posición laicista el fundamento
mismo de la democracia. Fundamento
que se ha de fomentar y alimentar
desde el propio Estado, proporcionando
una enseñanza laica, común para todos los
ciudadanos y en diversas etapas desde la
primaria a la superior, para poder así garantizar
la libertad de conciencia.
Fundamento laicista que, según ellos,
se sostiene por encima de las diferentes
creencias, concepciones y confesiones o
posicionamientos personales para avalar,
aparentemente, así una neutralidad absoluta
del poder público, pero que realmente se
encuentra ligada a una concepción, la laicista,
que representa un modo de vivir, por
supuesto anticatólico y enemigo rabioso de
Cristo. De ahí su manía persecutoria contra
El laicismo en nuestra Patria es una
de las consecuencias del progresismo
que busca campar a sus anchas
en la España democrática. La laicidad para
la progresía es la garantía de avenencia
frente a los principios religiosos, contrarios
a las libertades y derechos constitucionales,
emanados de la separación de la
Iglesia y del Estado.
El progresismo afirma con rotundidad
la identidad entre laicismo y libertad y que
sin laicidad no habría nuevos derechos de
ciudadanía, y que algunas libertades como
la interrupción voluntaria del embarazo y
el matrimonio entre personas del mismo
sexo serían delitos civiles. Sin laicidad,
según su principio filosófico, que no es
otro que el francmasónico, sería difícil
evitar la proliferación de conductas nada
acordes con la formación de conciencias
libres y críticas y con el cultivo de las virtudes
cívicas.
Igualmente, al identificar el laicismo
como progreso técnico-científico y derechos
humanos, el progresismo encuentra
su conexión con lo que la progresía llama
derechos fundamentales dando lugar a la
aparición de algunos nuevos como la libertad
de la ciencia y de la investigación y
la libertad de cátedra, que blindan a la
ciencia de posiciones eclesiales antimodernas.
La Iglesia así, para los progresistas,
representaría la oscuridad, la teocracia,
el atraso y la barbarie. El laicismo,
por el contrario, representa la luz, la civilización,
el progreso.
Base predilecta del Principio filosófico
laicista es empeñarse en significar
dos cosas: que en el ejercicio de la ciudadanía
democrática el ciudadano ha de
desprenderse de sus propias pertenencias,
suspender sus propias convicciones
para construir algo común. Y que en el
plano específicamente religioso los ciudadanos
han de considerar que sus creencias
forman parte de la identidad que
cada uno tiene el derecho de construir,
pero integran un dominio privado, íntimo
de cada persona, que jamás debe
aflorar en público.
Y es ahí, en ese desprendimiento y supresión
donde radica el principio “dogmático”
de los partidos democráticos con
respecto a la obligatoriedad del voto de
sus correligionarios parlamentarios. Para
la progresía se ha de votar siempre acordes
con lo propuesto y defendido por su
Partido sin importarles sus conciencias.
No solamente sobra la fe sino también lo
que el laicismo llama principios respetables
como son el ateismo, el agnosticismo,
el materialismo, etc.
la Iglesia y sus recientes ataques a su enemigo
humilde y manso: El Crucifijo.
Una nota más del laicismo es su rabiosa
combatividad. Los seguidores de la
doctrina laicista no pueden soportar la
verdad, razón por la que su relativismo les
incita a una lucha a muerte contra toda veracidad,
y contra Aquel que la representa.
Les revienta que la Iglesia pueda opinar
públicamente sobre el consorcio homosexual
y demás leyes inicuas y antinaturales.
No soportan la legitimidad de la Realeza
de Cristo, de ahí la defensa de la separación
de la Iglesia y el Estado, su repulsa
contra el Crucifijo y cuanto el Crucificado
representa. Y es que su odio, diametralmente
opuesto al amor, es lo que les impulsa
a defenderse de su propia falsedad y
en definitiva a combatir, otrora en la clandestinidad
y ahora, con mandil, escuadra
y cartabón al descubierto, al Crucifijo. Si
os dais cuenta, todos los ataques perpetrados
contra el catolicismo lo son, llana y
sencillamente, so pretexto de aconfesionalidad.
La existencia de Cristo no la soportan,
y como no pueden matar a Dios, la
emprenden contra La Santa Cruz, que al
Hijo de Dios en ella inmolado representa.
José Luis DÍEZ JIMÉNEZ

Algo hay INTOLERABLE ¡¡Por f in!!

De cierto tiempo para acá todo era incluyente,
todo permisivo o comprensible
o atenuable en razón de la
misericordia infinita de Dios para con nosotros
los pecadores, fueran pecadorcitos casi
angélicos o fuéramos pecadorazos asquerosos
los que por desgracia lo somos. Es
decir, que se estaba o se está confundiendo
el pecado con el pecador, la tolerancia del
mal propalado y hasta causado –a veces
hasta la negación del mal, por ejemplo en el
aborto o los desfalcos financieros– con las
personas concretas transgresoras o pecadoras
por omisión. Odia el pecado y compadece
al pecador ya no. Salvo que se fuera
opositor a la teología de la liberación que
entonces se te caía o se te cae el pelo y puede
que hasta la calavera sin conmiseración
posible. Y mire usted que de golpe aparece
un mal intolerable a pesar de la misericordia
infinita de Dios que ya ni juzga ni condena
sino que solamente abraza y premia
con el Paraíso. Dicho así con total desenvoltura
modernista, haciendo irrisión de
que Dios es infinitamente misericordioso
con nosotros mientras vivimos en este
mundo, pero infinitamente justo y equitativo
a la hora de la conclusión de nuestro
tiempo existencial. Cristo Justo Juez Pantocrator
dará el veredicto.
Que emerge al menos un pecado odioso
a pesar de los pesares nos lo ha comunicado
a toda la ecumenicidad de hombres y mujeres
un señor cardenal alemán que se desempeña
en la Santa Sede como presidente del
Consejo Pontificio para la Unidad de los
Cristianos. Un altísimo dignatario de nombre
Walter Kasper, quien en declaraciones
solemnes al diario secular La Repubblica,
para que tenga más resonancia y no al L´Osservatore
Romano de Vian-Bertone ni a Radio
Vaticano de Lombardi-Bertone, se descuelga
con la afirmación de que “hay que
hacer la limpieza seriamente en nuestra
Iglesia católica” condenando a los culpables
de abusos a niños e indemnizando a las víctimas.
¡Por fin!, después de años en dique
seco sin mover un madero y con los brazos
abiertos a todos, arrepentidos o justificadores
de sus trapisondas, parece que no va a
continuar la permisividad total y que hasta
se reclaman inculpaciones. “Los abusos sexuales
a menores por parte de responsables
del clero son actos criminales, vergonzosos,
pecados mortales inadmisibles“, afirmó.
Más todavía: “delitos execrables e imperdonables,
que deben ser perseguidos
con una total firmeza”. Lee bien quien lo
lea: el cardenal Kasper acaba de identificar
un pecado contra el Espíritu Santo puesto
que no tiene perdón y eso a pesar de haber
estado dándonos la vara, igual que los protestantivos,
de que la misericordia divina lo
tapa todo. Remata con una media verónica:
“Es un mal que se ha incrustado en la sociedad
y también en la Iglesia que, como
bien sabemos, no es inmune a los pecados”.
Asimismo, precisó que con sus palabras no
quiere “justificar a nadie, sino tomar conciencia
de una tragedia humana ante la
que todo el mundo está llamado a intervenir.
Iglesia, sociedad civil y hombres de
buena voluntad, sin esconder la verdad, sin
tolerancia y confiando a la justicia civil a los
responsables de esos delitos horribles”. Pero
vamos a ver, su eminencia de Kasper: ¿Es
que no se ha estado inculcando ya por el
mismo Señor nuestro Jesucristo que al escandalizador,
y con más razón de niños,
más le valdría no haber nacido o que le colgaran
al cuello una muela de molino y lo
arrojaran al mar? ¿A qué viene ahora tanta
sorpresa y dónde han escondido las sentencias
condenatorias del Señor a los malos
comportamientos que ni siquiera ahora las
invocan? ¿Es que acaso no han estado en
plena vigencia durante los años que se han
venido conculcando? Ha tenido que ocurrir
en Alemania esta tremenda tragedia moral
en más de 20 diócesis para que reaccionara
Kasper. La propia canciller Angela Merkel
reprochó al Vaticano el haber levantado
un “muro de silencio” para dificultar las
investigaciones en escuelas y otras institu-
ciones católicas. Y la católica ministra de
Educación, Annette Schavan, se
mostró”furiosa” por la envergadura de un
escándalo que representa “la más grave violación
de la confianza” que los padres de los
chicos y adolescentes depositan en la Iglesia.
Por supuesto NO en la Iglesia y sí en estos
entreverados ecuménicocatolicoprogres
queriendo siempre imponer sus modismos
de época con preterición de los mandatos
del Señor. Y no vale alegar la no publicidad
de los hechos para no escandalizar porque
todo esta barahúnda de basura moral necesariamente
refleja una laxitud de la moral
sexual o incluso su negación como se vino
entendiendo y asumiendo. “El Papa no tiene
la intención de quedarse mirando sin
actuar y exige “tolerancia cero”. Pues eso,
señoría eminencia germánica, eso. En la
disciplina, pero primero en la Doctrina Moral
exigencia cero. Pero llegados aquí cabe
preguntar si alguien se interroga y se duele
del mal del alma causado a tanta criatura de
Dios además del trauma horrendo psicológico.
Y como consecuencia ha de pregunatrse
si tan aborrecible o más que este tipo de
escándalo no lo es que el propio Kasper proponga
un Catecismo Ecuménico consensuado
por hombres y mujeres para “ser más fieles
a los fundamentos de la Doctrina
Cristiana”. No es solamente a los pederastas
lo que se precisa barrer de la Religión Católica.
Tiene el Papa una enorme tarea de limpieza
de fondos y de puentes de mando.
O. PASPALLÁS

EL SILENCIO, ¿ ES PRUDENCIA O COMPLICIDAD'

En la segunda mitad del siglo XX los
errores religiosos dentro de la propia
Iglesia, que son endémicos y así
seguirán hasta el final de los tiempos, tuvieron
un incremento imponente en número
y en gravedad. Constituyen un fenómeno
globalmente llamado “el
progresismo”. Ante aquellos sucesos inesperados,
sorprendentes y alarmantes, los
católicos se dividieron en dos grandes
grupos: unos a favor, y otros en contra.
Estos últimos, a su vez, se dividieron en
otros dos grupos: unos, disgustados y escandalizados,
optaron, sin embargo, por
callar y encubrir. Otros, heridos, y celosos
de su misión de custodiar el Depósito de
la Fe, denunciaron y clamaron. Así, se
configuró una gran cuestión, ineludible en
el estudio de la época, a saber: el silencio,
¿fue caridad y prudencia, o pereza, cobardía
y complicidad?
La historia se repite. Vuelve el tema de
si el silencio es bueno o es malo, a propósito
de algunos escándalos sexuales del
clero, en Norteamérica primero, y en Irlanda
después y en Alemania. Se han publicado
fotografías de unas reuniones solemnes
del Papa con dos docenas de
obispos a la vez, para tratar, en Roma, del
tema. Me parece algo desproporcionado
para unos asuntos que, vistos desde aquí,
no deberían haber sobrepasado un juzgado
municipal de turno.
Se ha dicho que los obispos irlandeses,
y alguno lo ha reconocido públicamente,
guardaron un silencio excesivo, y
perjudicial, que ahora se les reprocha.
Ese silencio suyo emparenta con otro, el
de algunos católicos españoles ante los
desmanes progresistas periconciliares
impunes, citado al principio de estas líneas:
desmanes que han tenido una parte
muy importante en la actual descristianización
de España.
Reconsideremos, pues, el tema. Ante
el mal, ¿hay que callar o hay que denun
-ciar? Las dos posturas tienen sus valedores
que se equivocan cuando generalizan y
actúan siempre y sistemáticamente de determinada
manera. Hay que considerar cada
caso separadamente, uno por uno. En
términos generales, siempre sujetos a rectificaciones
puntuales, qué nos serviría de
orientación inicial.
A los católicos españoles que ante los
disparates graves hemos optado por la denuncia,
el clamor y la guerra, nos censuran
porque –dicen– descubrimos el mal,
que visible y expuesto, escandaliza. Que
nuestro remedio es peor que la enfermedad.
Podríamos haber –dicen– evitado los
escándalos callando, encubriendo, a ver si
las cosas se arreglaban solas, o por otros,
pero aportando por nuestra parte solo comodidad.
A favor de nuestra actitud denunciante,
se suma que es disuasoria: algunos
errores no se habrán llegado a
cometer por temor a nuestra picota. En
nuestra defensa llegan también las historias
recientes de España y de Irlanda, que
enseñan que el silencio puede ser también
una forma de complicidad y colaboración,
que ayuda a crecer a los errores hasta que
la situación revienta, y entonces, ya es tarde
para prevenir, detener y corregir.
Con motivo de nuestras Jornadas
anuales de los días 10 y 11 de abril en Zaragoza,
hemos ojeado la colección de
Siempre p’alante. En ella es evidente la
actitud denunciadora de los males de actualidad.
Es sostenida, número tras número,
y contrasta con otras publicaciones católicas
que denuncian bastante menos y
con menos energía, de manera que esa actitud
resulta ser una de nuestras señales de
identidad y especialización. Todos no podemos,
ni debemos, hacer todo. De modo
que, respetando las vocaciones de otros
afines, les pedimos que nos ayuden en la
peculiar nuestra, en vez de ningunearnos.
P. ECHÁNIZ

¡AY DE AQUÉL POR QUIEN VENGAN LOS ESCÁNDALOS!

Apunto de cierre de la maquetación y edición de nuestro
Quincenal, nos coge la Carta del Papa Benedicto XVI a los
Irlandeses, razón por la cual debemos ser lo más escuetos
posible para dar entrada y espacio a esta actualidad ineludible.
Previamente a la publicación de dicho escrito papal contra el escándalo
de la pederastia o corrupción de menores en lo referente a la
moral sexual católica y hasta a la decencia pública, teníamos ya en
prensa un comentario aparecido en el blog La Cigüeña que nos había
parecido un dardo que da en el centro de la diana y síntesis de de
esta hedionda situación corruptora a la que hemos avocado, cuya
guinda pastelera la pusieron ciertos educadores laicistas en Extremadura
para la educación naturalista masturbadora de la adolescencia.
El comentario a que nos referimos y transcribimos a continuación
aparecía con el indicativo HILARIO, un nombre de santo Doctor
de la Iglesia y Obispo de Poitiers 315-368 donde reposaban sus
restos mortales hasta que en 1652 fueron quemados sacrílegamente
por los protestantes franceses o hugonotes. ¡Casualidad! Este espontáneo
comentarista escribía: “Esto es disparatado y no se ve el
que el mismo Santo Padre vaya a la raíz, que son las desviaciones en
Teología Moral y Dogmática, de las que seguro encontraría ejemplos
concretos en las Facultades romanas, y la losa de silencio en lo
referente a predicación de ascética cristiana. Un amigo sacerdote
me dice que en 30 años jamás recuerda que en las reuniones y retiros
diocesanos se tratara de la castidad. Jamás. Y lo disparatado es
que se afronta el tema en su etapa final sin ir a las raíces”.
Queda dicho que es un comentario anterior a la declaración papal
de la que trata toda la prensa mundial este domingo día 21 de
marzo. Tiempo habrá para secundar con nuestra modestia de medios
las consignas del Sumo Pontífice. Pero entendemos muy atinado el
impacto de Hilario al señalar la ausencia de Doctrina o mutismo postconciliar
respecto a la Castidad como virtud de la vida trascendental
para la vida católica. Y otro dardo atinado: Desviaciones de la Teología
Moral y Dogmática con ejemplos concretos en las Facultades
romanas (por ende en las Universidades Pontificias) y la losa de silencio
en lo referente a la ascética católica. Si a esto añadimos la inacción
por parte de la Santa Sede en casos como el exarzobispo de
Milwake, quien en un libro defendió la homosexualidad de la que se
confesaba adicto practicante desde sus tiempos de compañero benedictino
de Bugnini para la “reforma litúrgica”, todo aparece consecuente.
Homosexualidad no es pederastia, se replicará. Pues no en
terminología, pero homosexualidad lo abarca todo en su contravaloración
moral y es precisamente la negación hasta del mismo concepto
de castidad. Espantoso que entre 1977 al 2004 se cometieran en Irlanda
15.000 abusos sexuales en números redondos contra menores.
Que en Alemania estén con el agua al cuello. Que en Austria un tercio
de sus católicos confesos estén pensando en apostatar, unos por
el bestial escándalo epidémico, otros por estar conformes con la homosexualidad
aunque repudien ilógicamente la pederastia y otros
porque consideran que este espíritu vaticano de cosecha tan atroz los
ha ido alejando de su santa católica Religión hasta conducirlos a otra
que no es la suya.
La progresía rehuye la causa. Vidal el periodista con comunicación
directa hasta con Radio Vaticano escribe este día que: en el
mea culpa planetario del Papa puesto de rodillas ante el mundo por
este cáncer que corroe las entrañas de la Iglesia católica, lo de menos
es la traición al voto de Castidad que no es nada comparado
con la infame conculcación de los derechos, de la dignidad de la
persona humana y de la vida moral de las criaturas de Dios.
Pues lo es todo la Castidad en la Moral sexual católica, con
voto y sin voto. Y mientras sigan rehuyendo la causa de sobrenaturalización
o de degradación de la vida humana, para bien poco
servirán las consignas y para casi nada las medidas únicamente
disciplinarias. El preconizado laicismo puro y duro o de talante civilizadamente
tranquilo conlleva necesariamente decir adiós a la
catolicidad. No se puede estar dialogando con los partidarios de la
homosexualidad no-casta, véase los anglicanos, y lamentar sus horrendas
consecuencias. Un escándalo continuado que lleva a tragarse
sapos, culebras e hipopótamos unicornios con el pretexto
unionista. ¿Unionista de qué? Ulster con Eire.
P. S. MONTES

A por el celibato



Publicado en SIEMPRE P'ALANTE

Estamos asistiendo a una inmensa campaña contra la Iglesia que tiene un fin clarísimo aunque no tenga nada que ver con los hechos que la causan. El fin es la abolición del celibato convencidos quienes lo propugnan de que una Iglesia con sacerdotes casados tendría muchísimo menos vigor apostólico que con célibes. Con otras preocupaciones: sostener una familia, complacer a la esposa, educar a los hijos… el sacerdote tendría muchísimo menos tiempo para dedicar a los fieles. Y dados los exiguos ingresos económicos tendría además que buscarse un pluriempleo para sacer a la familia adelante. Es fácil suponer las horas de dedicación a la Iglesia que le podrían sobrar. Y el verbo sobrar es particularmente aplicable pues sus verdaderas prioridades iban a ser otras. A la Iglesia, lo que sobrase. Si sobraba algo.

Para lograr esto, cuyo fin como digo lo ve cualquiera, se valen de una serie de escándalos sexuales que se están aireando en todos los medios como respondiendo a una campaña perfectamente orquestada. Esos escándalos no hubieran ocurrido si el clero fuera casado. Cosa que es falsísima.

Los repugnantes delitos de pederastia, que son la base de esta campaña, dicen las estadísticas que son mínimos en la Iglesia en comparación con otros grupos sociales. Y que muchos de ellos los cometen hombres casados. Que evidentemente no practican el celibato. Luego no es esa la causa.

Pero es que, además, tienen una enorme carga homosexual. A esos sacerdotes no les gustan las mujeres sino los hombres. Con lo que además de abolir el celibato habría que aceptar el matrimonio homosexual. Y no todo tipo de hombres sino los jovencitos. Porque esos hechos no se dan en la mayoría de los casos entre sacerdotes sino entre un sacerdote y un seminarista, un asistente a la catequesis, el niño de una escolanía…

Y todavía más. Se denomina a eso pederastia, por la especial gravedad del hecho, cuando es pura y simple homosexualidad en no pocos casos. Porque muchas veces no se abusa de un niño sino de un joven de doce, catorce o más años. Repugnante también por supuesto y hecho con miserable abuso de la autoridad y coacciones no pocas veces asquerosas pero eso de pedofilia no tiene nada. A no ser que se considere pedofilia, uso sexual de los niños, a todo lo que se haga con un menor de edad jurídica. Aunque le falte un día para cumplir los dieciocho años.

En la mayoría de los casos estamos ante sacerdotes homosexuales activos que abusan de jóvenes de su mismo sexo y no de niños. Pues eso no se cura casándoles con una mujer porque a ellos lo que les gusta es otra cosa.

La abolición del celibato, que no es un dogma de fe, podría resolver los casos del sacerdote o religioso que se enamora de una mujer y abandona el sacerdocio para casarse con ella o procura compatibilizar ambas actividades, una de ellas clandestinamente. Pero no los tristes sucesos que estos días nos airean los medios.

Y para resolver estas últimas situaciones pienso que la abolición del celibato crearía infinitos más problemas que los que pretende resolver.¿ Qué garantías tenemos de que quien rompió una vez su compromiso de celibato no va a quebrantar también la fidelidad matrimonial? El paso siguiente sería pedir la aceptación del divorcio para que pudieran casarse con la nueva. Más los casos de que fuera ella la que le abandonara a él, o el hijo que saliera atravesado y fuera un delincuente, etc., etc. Se podrían multiplicar los ejemplos. Y el clero, ya casado, seguiría ocupando las noticias. El párroco de A abandona a su mujer y se fuga con una catequista. La hija del párroco de B detenida en Barajas pasando droga. El hijo del párroco de C solicita la apostasía. La mujer del párroco de D protagonista de Gran Hermano. El párroco de E al no poder mantener a su familia asalta un banco. El párroco de F sorprendido en una clínica abortista con su mujer embarazada. Los que queráis. El remedio sería mucho peor que la enfermedad. Y eso es lo que pretenden algunos.

SACERDOTE QUE SIGUE A QUIEN SOLAMENTE SE DEBE SEGUIR: JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR

EL PADRE JUAN JOSÉ TURCO CONTINÚA EL BUEN COMBATE
Domingo 25 Abril 2010
by Radio Cristiandad

LAS AUTORIDADES DE LA FSSPX CONFIRMAN EL ERROR Y LA AMBIGÜEDAD DE SU ACTITUD Y GENERAN UNA NUEVA VALIENTE REACCIÓN

La realidad de la situación está en el camino erróneo emprendido por los Superiores de la FSSPX y sus constantes ambigüedades para justificarlo por un lado; y las justas reacciones de sacerdotes y fieles para defender la Fe, por el otro.
CARTA AL SUPERIOR GENERAL DE LA FSSPX, MONSEÑOR BERNARD FELLAY

Bogotá, 5 de abril de 2010.

Lunes de la Octava de Pascua.

Monseñor Fellay:

Luego de dejar constancia de lo que había ocurrido a nivel personal (con los correos que le mandé ayer), luego de las cosas que pasaron y de las contestaciones que había recibido, veo que no tiene sentido continuar escribiendo. En conciencia no puedo estar de acuerdo con lo que están haciendo tanto Usted, Monseñor, como los otros Padres:
+
Primero y principal: por todas las fallas doctrinales que tienen estas tratativas con Roma.

Resumiendo, hago mención de:

Las fallas doctrinales de los prealables.

Si Usted había pedido o no que le levantaran la excomunión.

Por qué se tapaba o tergiversaba lo que había dicho y hecho Monseñor Lefebvre.

Cómo es posible que atribuyera a la Virgen los prealables que implican errores modernistas e incluso tienen falsedades.

Cómo es posible que hayamos continuado a pesar de que Roma no mostró convertirse.

Cómo Usted presenta una imagen falsa de Benedicto XVI como si tuviese una parte buena a favor de la Tradición. ¿Cuál es? ¿Decir que la Misa Tradicional está subordinada a la misa nueva o buscar fusionarlas? ¿Haber levantado la excomunión como si fuese válida? ¿Decir que igualmente estamos fuera de la Iglesia y que tenemos que aceptar el Concilio? ¿Usar la imagen del Cura de Ars para fomentar “la participación activa de los laicos”, o para barnizar al modernismo de “santidad” y “piedad” y así salvar la liturgia modernista?

Todos los otros puntos que le ponía en las cartas que le mandé en octubre y noviembre del año pasado.


En conciencia no puedo estar de acuerdo con estas tratativas por esas fallas que tienen; porque nos fuerzan a callar (a los hechos me remito); porque preveo que seguiremos cediendo doctrinalmente. Porque, según declaraciones de la Fraternidad, veo que lo que se busca no es convertir a Roma, sino llegar a una solución canónica sin importar si en el camino dejamos hechas jirones la doctrina y la liturgia. Porque preveo que vamos a alinearnos con los Ecclesia Dei. Porque el modo de hacer estas tratativas implican traicionar a Monseñor Lefebvre.
+

Segundo: En conciencia no puedo estar de acuerdo con muchas de sus afirmaciones, Monseñor.

Además de las que le mencionaba en otras ocasiones, quiero dejar constancia que me parece increíble que el Superior de la Fraternidad San Pío X tenga un error de visión tal, que llegue a afirmar que:

- “Si alguien, como Ud pretende, como un Padre Ceriani, que (en el Vaticano) son todos modernistas, se equivoca. No está Ud. más en la realidad y en la verdad”.

- O cuando me escribió:

“Hay una renovación de la Iglesia que empieza. Esta es muy difícil, pero auténtica”.

+

Tercero: por las implicancias doctrinales que tienen:

Tampoco puedo estar de acuerdo en las prohibiciones que me hicieron de callar acerca del modernismo de Benedicto XVI. Es algo increíble que haya ocurrido eso en la Fraternidad San Pío X.
+

Cuarto: Tampoco puedo estar de acuerdo y protesto una vez más por los abusos de autoridad que ocurrieron:

La amenaza de que me tengo que ir de la Fraternidad si no estoy dispuesto a callar acerca del modernismo del Papa; la expulsión de Bucaramanga con falsedades; las supuestas admoniciones canónicas con alusión a expulsión; la prohibición de hacer cualquier apostolado y de confesar. Es absolutamente increíble hasta donde han caído, tanto Usted como los otros Superiores de la Fraternidad, para evitar que se hable de las fallas que tienen estas tratativas con Roma, y para perseguir a los que tengan la osadía de plantear objeciones.

Monseñor: Usted sabrá si continúa con estas tratativas. En conciencia no puedo estar de acuerdo con las fallas doctrinales que implican estas tratativas, y con los abusos de autoridad que hicieron. En conciencia, no puedo seguir consintiendo oficialmente con lo que hace actualmente la Fraternidad, es por eso que me veo forzado a tomar la determinación de salir de la Fraternidad.

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Por lo tanto:

1º) Por medio de esta carta, por los motivos puestos aquí arriba, le comunico mi decisión de salir de la Fraternidad San Pío X a partir de la fecha de hoy.

2º) Si en algún momento, la Fraternidad corta con estas tratativas que nos están destruyendo y se vuelve a denunciar claramente el modernismo de la Iglesia oficial y del Papa, entonces pediré volver a entrar a la Fraternidad.

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Que Dios y la Virgen nos ayuden a todos.

Con respeto.

P. Juan José Turco.