domingo, 5 de septiembre de 2010

LO QUE HACE FALTA ES FE EN EL SANTO SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

¿Por qué los jóvenes optan por vivir juntos?

03/09/2010

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Las estadísticas no dejan lugar a duda. Unirse en santo matrimonio, o “casarse por Iglesia”, siempre fue una lucha secular (milenaria) de la Iglesia, en los últimos tiempos se asentó peligrosamente esta tendencia. Los misioneros laicos de una parroquia, en cierta ocasión, recorrieron los domicilios de un barrio, en el cual la gran mayoría se profesaba católica. Vieron que más del 80% de la población no era realmente casada (por civil), y más del 90% de los católicos no tenían un casamiento bendecido por la iglesia. Los jóvenes tenían la costumbre de “juntar sus cosas” e ir a vivir juntos. Eso de “casarse con papeles “siempre quedaba para después; o sea, nunca más. Estas parejas se ven limitadas en su plena participación en la iglesia. Es una deficiencia de raíz, para formar una buena familia. Lo que es interesante son las razones de este procedimiento.
Sin explorar todas las razones que pueden originar esta vida sin la certeza de la gracia de Dios en la familia, voy a detenerme, sobretodo, en uno de ellas. Y la característica, descrita por Jesús, la perpetuidad del matrimonio: es decir, el matrimonio no debe ser disuelto por la separación. Esta exigencia viene para el bien de la pareja y para el bien de los hijos. La Iglesia, acogiendo la enseñanza del Maestro, muestra que la fidelidad perpetua es parte integrante de una familia.
Los novios, aun así, van más lejos que los apóstoles de Jesús. Estos escucharon las exigencias de Cristo sobre el casamiento, y exclamaron así: “Entonces es mejor no casarse”. Los jóvenes y los adultos de hoy dicen: “Entonces mejor juntarnos”. Los casamenteros piensan: “Si el matrimonio fracasa, entonces puedes deshacerlo y buscar otra solución”
Lo que les falta a los novios de hoy en día es un noviazgo serio, bien conducido, con el objetivo de conocer la personalidad de cada persona. La mayoría de las uniones nace de una pasión momentánea, de un relámpago de ardor sexual, de una intuición de una feliz convivencia. No existe la paciencia de un conocimiento más profundo o de la verificación de como su pareja pueda manejar las diferencias. Pero lo que más falta es atreverse a creer en la pareja y saber que la gracia divina estará con todos los que reciben la gracia del sacramento del matrimonio.
Mons.  Aloísio R. Oppermann - Arzobispo de Uberaba-MG, Brasil

Los novios ..... esta parte de la nota está resaltada , porque buscando en la Santa Biblia no encontré lo que quiere decir el autor de la nota, si alguien piadoso lo comenta se lo agradecere´, lo que pude encontrar ha sido en Mateo 19, 12 :
"Hay hombres que han nacido eunucos. Hay otros que fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!”"
La perícopa donde está el texto es Mt 19, 3-12, en medio de una etapa de formación de los discípulos. Relata la Biblia que Jesús había terminado uno de sus discursos, salió de Galilea y se desplaza por el río Jordán hasta Judea, donde sanó muchas personas. Luego se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús acerca del divorcio, y Nuestro Señor les recuerda que el matrimonio, de hombre y mujer, es para siempre, rectificando la ley de Moisés que permitía el divorcio (Dt 24, 1), y advierte que el divorciado que se casa con otra mujer, salvo si había incurrido en matrimonio prohibido con una familiar, comete adulterio. Esa doctrina, que también puede leerse en Mc 10, Lc 16, 18 y en San Pablo (1 Co 7, 10-11) o incluso antes en el mismo evangelio de San Mateo (Mt 5, 31-32), conmociona a todos, incluso a los discípulos y provoca una reacción que solamente es relatada por Mateo:
"Los discípulos le dijeron: “Si ésa es la condición del hombre que tiene mujer, es mejor no casarse.”  Jesús les contestó: “No todos pueden captar lo que acaban de decir, sino aquellos que han recibido este don. Hay hombres que han nacido eunucos. Hay otros que fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!” " (Mt 19, 10-12)
Es claro que Jesús está hablando del matrimonio, y de que no casarse puede ser una opción por el Reino de los Cielos. Hay que advertir que no está hablando de otro tipo de matrimonio o de uniones distintas de la heterosexual (a la cual se ha referido explícitamente en el mismo pasaje), sino que habla de hombres que no se casan por el Reino de los Cielos (eunouchos en griego), como los sacerdotes, los diáconos y otras personas, en la actualidad.
La opción por la virginidad como algo loable también es indicada por San Pablo:
"Respecto a los que se mantienen vírgenes, no tengo mandato alguno del Señor; pero los consejos que les doy son los de un hombre a quien el Señor en su bondad ha hecho digno de crédito. Yo pienso que ésa es una decisión buena. En vista de las dificultades presentes, creo que es bueno vivir así." (1 Co 7, 26)
No es solamente que no se casen, sino que además se trata de mantenerse célibe, o de lo contrario no utilizaría la expresión eunuco, que solamente aparece, en el Nuevo Testamento, en el pasaje que venimos comentando y en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el episodio en el cual Felipe, uno de los apóstoles, enseña la escritura al funcionario de la reina reina de Etiopía y finalmente lo bautiza (Hechos 8, 26-40), pero la palabra en griego que emplea Jesús en Mt 19, 12 (verso donde habla de los eunucos voluntarios) solamente aparece allí y en Hechos 8, 27, cuando por primera vez se menciona aquel funcionario como eunuco. Conforme los modernos léxicos de terminología bíblica, Jesús está hablando en Mt 19, 11-12 de:
- Hombres incapacitado para reproducirse ("Hay hombres que han nacido eúnucos"),
- Hombres mutilados por otros ("Hay otros que fueron mutilados por los hombres")
- Hombres que voluntariamente se abstienen de casarse y se mantienen célibes ("Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos"). Literalmente en griego dice "hay eunucos que se hicieron eunucos ellos mismos." El término eunuco también puede referirse a "funcionarios reales" sin necesidad de la connotación de la incapacidad de incapacidad de ejercicio sexual, pero este no es el caso, pues la idea -tal como se comentó-, se presenta en un contexto en que se habla del matrimonio.
En cuanto a esta última clase, hay que tener presente que en ese entonces existían fuera del pueblo judío eunucos dedicados a cultos paganos, incluso sacerdotes, como en el de Cibeles, aunque desde el Antiguo Testamento tal situación se presentaba, de ahí la prohibición de participar en el culto a Yavé contenida en el Deuteronomio, aunque en Isaías se reconoce la posibilidad de que esta prohibición se levante en el caso particular de una conversión real (Is 56, 3-5). Así las cosas, se trata de personas que deciden abstenerse de relaciones sexuales para dedicarse al servicio de Dios, situación que el propio Jesús resalta como merecedora de elogio y que no es para todo el mundo.
Más adelante en el tiempo, en las primeras épocas del cristianismo, el término "eunucos", herencia directa de Mt 19, 12, se utilizará para referirse expresamente a ascetas o monjes.

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